Sunday, August 14th, 2022
25 C
cielo claro
Madrid
humidity: 38%
wind: 4 m/s SW
H27 • L23
Mon
28 C
Tue
27 C
Wed
26 C
Thu
26 C
Fri
27 C
HomeOpiniónCarlos Lacaci

Venezuela: cuando la música no amansa  a la fiera

 Por Carlos Lacaci

 

Abogado, columnista de opinión y tertuliano. Director de Lacaci Abogados

 

 

 

Venezuela con protestas incendiarias

 

 

 

La imagen no puede ser más inquietante y, a su vez, más poética. Cada vez que miro la escena, mi interior se cubre de una sensación de extraño eclecticismo. Un sentimiento a mitad de camino entre la guerra y la paz. Y, sin embargo, ese punto intermedio, no existe, no puede existir. O hay guerra o hay paz.

 

Wuilly Moisés Arteaga es un joven venezolano que, como otros muchos jóvenes, ya no soporta más la falta de libertades y la tiranía impuesta por el gobierno de Maduro y ha decidido salir también a las calles de Venezuela para mostrar su rechazo y desencanto con la grave situación que vive dentro de su país. Su forma de protestar es peculiar. No profiere insultos. No lanza ningún objeto. No corre delante ni detrás de la guardia pretoriana que sirve de escudo al dictador, Nicolás Maduro. La única arma de la que se sirve este joven para gritar muy fuerte su, basta ya, es un violín.

 

Lamentablemente, la situación actual de Venezuela no puede remediarse con la bella melodía de paz que sale de las cuerdas de un violín. Ni siquiera millones de violines podrían frenar el abuso de poder y la vulneración de los derechos humanos más básicos que se siguen pisoteando en aquel país. En este caso, la música no amansará a la fiera…

 

Sin embargo, hasta que la Comunidad Internacional, de una vez por todas, tome cartas en el asunto, es posible que la bella música que Wuilly pasea por las convulsas calles de Venezuela, no caiga en saco roto. Cada nota que interpreta este joven en su tierra, hace que resuene un eco de libertad en todos los rincones del mundo. La melodía que suena en mitad de tanta opresión y tiranía, es también un soplo de aire no contaminado, que se cuela en las conciencias de países y organismos internacionales que tienen la co-responsabilidad de no permitir que se conculquen los principios firmados y ratificados en la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos. Conviene recordar:

 

«Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

 

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

 

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

 

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

 

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

 

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

 

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.«

 

Como dije, es muy probable que la bella música del joven Wuilly Moisés Arteaga no amanse a la fiera de Maduro ni a los miembros de su gobierno opresor, pero también estoy convencido de que el mundo entero habrá visto y habrá comprendido quién interpreta a quién dentro de un país al borde del desastre, al borde de la guerra civil. Por un lado, la población, desesperada, no puede combatir a su enemigo interno, más que con sus gritos en favor de la Libertad. Por el otro, el gobierno opresor, utiliza toda la maquinaria a su alcance para tapar la boca de los ciudadanos, rompiendo incluso en mil pedazos el violín con el cual, un día, aquel joven, intentó hacer la paz y no la guerra…

No comments

leave a comment