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Gasolina, huachicol, desabasto, negación y ¿chalecos amarillos?

 

Por Carlos Ramírez

 

Un aumento en los impuestos a las gasolinas en Francia inició en octubre del año pasado un masivo movimiento de protesta social contra el presidente Emmanuel Macron, escaló la violencia y tiene a las autoridades contra la pared. La movilización de los chalecos amarillos produjo ya la caída de un ministro y el propio Macron está tambaleándose.

 

Las gasolinas han sido un punto sensible en la economía y la estabilidad social de México. Se trata de un precio relativo conectado a otros precios por su uso en el transporte de alimentos. El candidato López Obrador hizo de su compromiso de bajar el precio de las gasolinas una de las banderas que le dieron muchos votos, pero el presiente López Obrador entendió la lógica económica y sólo pudo darles a los precios de combustibles una relación inflacionaria.

 

Cuando todavía no se apagaba en las benditas-malditas redes sociales las quejas amargas por el aumento inflacionario de las gasolinas -subir en el mismo porcentaje que la inflación nacional-, una decisión improvisada, mediática, espectacular y sobrevendida en el discurso oficial -cerrar las llaves de ductos de gasolinas para evitar el robo de gasolina- derivó en un desabasto lógico e inevitable. La negación oficial de derrumbo estrepitosamente cuando la falta de gasolinas ocurrió en la sensible Ciudad de México.

 

Ni la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, ni el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, salieron a encarar la crisis y el presidente López Obrador cometió el error estratégico en comunicación de centralizar las justificaciones con argumentaciones de la lógica elemental, cuando la crisis requería de la lógica dialéctica. El nuevo gobierno se ha sostenido en sus primeros treinta y cinco días con el nono político del candidato López Obrador. Lo significativo radica en el hecho de que López Obrador sabe muy bien el papel sensible de los energéticos en la vida cotidiana, sobre todo cuando en 1996 apoyó a campesinos a bloquear la entrada a pozos petrolero en Tabasco y provocar desabasto local y alzas de precios. Hoy al tabasqueño le tocó estar al otro lado de la mesa y padecer los efectos de decisiones que afectan la continuidad de los principales insumos nacionales.

 

Hasta hoy no existen indicios de que se esté gestando una protesta por las gasolinas como el Francia la organizada por los transportistas afectados por el alza en precios, pero de todos modos no tardarán en organizarse movilizaciones que lleven chalecos amarillos como símbolos de otras luchas. Las primeras organizaciones de protestas por decisiones del gobierno de López Obrador se realizaren en torno al aeropuerto internacional en Texcoco, pero todavía sin sumar seguidores.

 

El error en México no es el mismo que el de Francia, pero sus efectos en la sociedad han sido los similares. El hecho de que la crisis de disponibilidad de gasolinas haya sido motivado por compras adicionales ante el temor del agotamiento del combustible creó situaciones de violencia social urbana, de todo creciente de insultos al gobierno y de temores por los efectos adicionales en precios y disponibilidad de alimentos por escasez de gasolinas en el transporte de bienes.

 

La psicosis urbana ha formado parte ya de la estabilidad social en grandes conglomerados urbanos fragmentados políticamente. La normalización de la vida cotidiana tardará unos días adicionales al momento en que la gasolina logre en la Ciudad de México una sobre oferta para garantizar el consumo.

 

En todo caso, queda pendiente el efecto político en la estructura de gobierno. La primera gran decisión de la administración lopezobradorista en Pemex exhibió la incapacidad del director Romero Oropeza y de la secretaria Nahle García, quien se encontraba en un partido de futbol a la hora del estallamiento de la crisis de abasto y se dedico a repetir que no había desbasto ni compra de pánico cuando las gasolineras exhibían colas de kilómetros a la espera de surgir combustible y al llegar a las bombas les racionaron el producto. Las redes se han convertido en factores multiplicadores del pánico social.

 

En Francia el presidente Macron reculó y anuló los ajustes en precios de las gasolinas y pronto va a hacer una reorganización –otra– de su gabinete ante la profundización de la crisis social derivada en crisis política. La protesta de los chalecos amarillos se potenció por el aumento en los precios de las gasolinas, pero de manera inmediata se engarzó con el descontento social y político y llevó a la exigencia de renuncia del presidente y a la petición de adelanto de elecciones.

 

Si el presidente López Obrador sigue centralizando en su figura y sus conferencias matutinas la crisis de abasto de las gasolinas, el efecto será negativo en su bono democrático. Una cosa es que haya ganado las elecciones por encabezar el hartazgo social contra el PRI, el PEN y el PR y otra que no tenga funcionarios capaces de manejar decisiones estratégicas.

 

Política para dummies: La política se creó para solucionar problemas, no para aumentar los que ya estaban ni crear nuevos.

 

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