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El Príncipe habita en el siglo XXI

Por Claudia Luna Palencia

 

Forma parte de esas joyas de la bibliofilia, tesoros del saber que con el paso de los años incrementan su valor tanto tangible como intangible, libros tocados por las hadas de la inmortalidad.

 

La nueva edición especial de El Príncipe, escrita en 1513 por el polifacético italiano Nicolás Maquiavelo, además de ser de lujo contiene nuevos elementos que dotan a la obra de una inacabable trascendencia literaria.

 

Bajo el sello de la española Liber Ediciones, cuyo editor es Juan J. Izquierdo, se ha conjuntado a magníficos y reconocidos profesionales respetados por grandes bibliófilos: Mauro Armiño, que aporta una nueva traducción, él es un escritor, crítico literario y teatral; el prólogo por cuenta de Ignacio Iturralde, filósofo y antropólogo social.

 

El texto se completa con un estudio introductorio del doctor investigador y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ambrosio Velasco Gómez, quien partiendo de la idea de la República como concepto que defiende Maquiavelo en su obra, realiza un recorrido por las diferentes corrientes republicanas que se forjaron en Europa y en España; y cómo éstas, llegaron al Nuevo Mundo, hasta constituir los estados y repúblicas iberoamericanas actuales.

 

El libro que por primera vez habla del germen de la idea de las repúblicas iberoamericanas consta de 168 páginas, con 15 espléndidos grabados realizados por Manuel Alcorlo, Pedro Osés y Vicente Arnás.

 

Todo está majestuosamente cuidado: el papel de algodón obtenido en un molino especial para Liber Ediciones; la tipografía Pradell fue diseñada por Andreu Balius en homenaje al tipógrafo Eudald Pradell, creador de la tipografía Ibarra (impresor de la mejor edición del Quijote en cuatro volúmenes en el siglo XVIII).

 

Su precio de 5 mil 100 euros, en pesos mexicanos un total de 122 mil 400 pesos al tipo de cambio actual del euro respecto a la moneda azteca, lo hace accesible para cierto sector tanto especializado, conocedor así como con medios económicos para obtenerlo; lleva, además, un testimonio notarial con el sello de la Comunidad Económica Europea.

 

La edición encuadernada en un material de piel que simula la madera consta de 195 libros, el 70% ha sido vendida en México bastante bien recibida con agrado y de forma exitosa; y próximamente saldrá a la venta en España.

 

¿Quién se ha acercado a esta edición especial? Eruditos, coleccionistas, amantes de los libros, gente que valora el arte del conocimiento y que por supuesto ostenta un nivel cultural, social y económico relevante.

 

La edición más popular de El Príncipe se encuentra en buena parte de las casas de los estudiantes de leyes, ciencias políticas, economía, sociología; y de muchos políticos que lo tienen como libro de consulta o hasta de cabecera.

 

Maquiavelo, considerado el padre de la ciencia política moderna, ha tenido la sapiencia de crear una obra imperecedera, escrita hace cinco siglos atrás está más vigente que nunca en la medida que las confabulaciones políticas tienden a hacer de los territorios sus huestes de ambición.

 

EL SUEÑO DE LA REPÚBLICA

Para explicar más acerca del interés de esta nueva edición, platicamos en exclusiva con Mauro Armiño, el experto traductor que se ha centrado en precisar los valores filológicos del texto de Maquiavelo así como en mantener informado al lector de lo que allí se menciona.

 

El Príncipe es una lectura obligada en ciencias políticas y muchas otras disciplinas y profesiones, ¿qué aporta está edición especial?

El Príncipe alude a hechos y personajes de la historia, y sobre todo de la historia italiana del momento sobre los que Maquiavelo no tiene que explicar nada: sus lectores –no olvidemos que el libro estaba destinado al mundo de la política y la diplomacia florentina, ante todo, y era una especie de “espejo de príncipes”, de lecciones para gobernantes– estaban al corriente de los sucesos; y a los personajes, a muchos los conocía directamente. A nosotros, lectores del siglo XXI, nos quedan demasiado lejanos si no completamente desconocidos. De ahí que haya anotado la traducción de dos formas: los datos o conceptos que exigen una comprensión inmediata en la lectura van anotados en una columna lateral paralela al discurso de Maquiavelo; los que amplían y sitúan hechos o personajes históricos, figuran en notas al final del texto.

 

Esta que es una obra del siglo XVI, ¿cómo es que en la juventud del siglo XXI, esto es, cinco siglos después se encuentra un documento tan valioso para nutrir la obra elaborada por Nicolás Maquiavelo?

La aportación que la introducción de Ignacio Iturralde y el prólogo de Ambrosio Velasco hacen a la lectura de El Príncipe ofrece una visión clarificadora del libro; este último, por ejemplo, habla de su influencia sobre el republicanismo en los movimientos republicanos de Castilla y las germanías frente al poder de Fernando el Católico, y sobre el republicanismo iberoamericano, que ya está en germen en conquistadores como Alonso de la Veracruz o Bartolomé de las Casas, influidos por las lecciones impartidas por la escuela de Francisco de Vitoria desde la Universidad de Salamanca.

 

¿Cómo surgió la idea de su actualización?

Más que actualizar, yo diría completar, clarificar la lectura con esa ayuda de las notas; si el lector se encuentra con referencias que desconoce o que no puede situar, se produce un “agujero negro” en el proceso de la lectura; el lector se vería obligado a pasar por alto ese agujero, o rellenarlo con molestas búsquedas en diccionarios y otros documentos de ayuda.

 

En tiempos en que las soberanías son amenazadas por una diversidad de factores de incidencia, internos y externos, ¿no sería mejor popularizar este nuevo enriquecimiento, en vez de hacer solo una selecta colección especial que llegará a pocas manos pero con determinado poder económico?

El proyecto partió de Liber Ediciones, que es una editorial de alta bibliofilia, que edita obras de tirada muy corta con las máximas exigencias de calidad, papel especial hecho a mano, tipografía ad hoc para la obra, y que incluye grabados y litografías originales firmadas por tres reconocidos artistas, dibujos, etc. Liber pretende hacer ediciones que se conserven y sirvan como patrimonio bibliográfico para las ediciones venideras. Pero para adelante está prevista una edición normal en bolsillo, sin las aportaciones artísticas pero con todas las notas incluidas.

 

Un chico que lee El Príncipe, el texto que es muy conocido, ¿qué enseñanzas de dicha lectura puede trasladar hoy en día al escenario de España?

No sé si un chaval puede leer El Príncipe; no figura entre las lecturas obligadas de los jóvenes, sólo en la Universidad, en las facultades de historia del pensamiento, de ciencias políticas y sociales, etc. Es difícil trasladar a la actualidad española o europea lo que Maquiavelo proponía para unas “repúblicas” como las italianas del momento, dominadas por señores que necesitaban de condotieros y mercenarios para mantenerse en el poder.

Lo que parece seguro, prosiguió Armiño, es que Maquiavelo tiene en mente la unidad de Italia, o de varias de esas repúblicas, fundiendo el nacionalismo de cada una en un organismo superior, “en un Estado que abarcase la península italiana. Estas intenciones quedan patentes en el estudio introductorio de Ambrosio Velasco”.

 

UNA OBRA MUY ACTUAL

Si hay un mapa en el mundo que ha cambiado muchísimas veces a lo largo de la historia de la humanidad, ese es el de Europa, todavía dos guerras mundiales el siglo pasado volvieron a transformar su rostro, ¿a su juicio por qué Europa tiene esa fiereza para revolverse tanto a sí misma?

Europa ha sido, históricamente, la madre de todas las guerras, conquistas y reconquistas, como primer continente político que existió formado por un mosaico de tribus, familias, condados, reinos, etc.; en ese vaivén de poderes distintos se fue conformando Europa, que, al parecer, todavía no ha adoptado una forma definitiva, si es que alguna vez puede llegar a formarla. Y al decir primer continente político que existió dejo de lado el mundo oriental, desde el estrecho de los Dardanelos hasta los confines asiáticos, que en aquel momento apenas tenían un papel en la política de Europa.

 

En su opinión, al escribir Maquiavelo este ensayo, viéndolo en retrospectiva: ¿en qué tuvo razón y en qué se equivocó?

Maquiavelo acertó en su visión de la política como un entramado de fuerzas que jugaban unos papeles de poder sin atender a las valoraciones morales de sus actos. Para actuar políticamente, era necesario tener el poder a cualquier precio. Quizá sea este concepto de enfrentamiento entre poder y moral lo que sigue siendo actual.

 

Estados-Nación, lands, países que se desintegran como Yugoeslavia, otras partes que quieren escindirse de países para ser un propio país y luego está la otra cara que es la formación del bloque europeo un poder supranacional, ¿qué terminará imperando al final de cuentas cuando concluya este siglo según su opinión? ¿Los entes supranacionales como la UE o volveremos a ser paisitos?

Difícil pregunta, porque sería hacer una profecía; y a principios del siglo XX, por ejemplo, ¿quién habría podido sospechar siquiera la Europa actual, dos guerras mundiales, integración (la URSS) y desintegración de organismos, países, estados, que hace sólo unas décadas parecían perfectamente consolidados?

Al respecto del término “maquiavélico” tan manido y utilizado a veces de forma peyorativa, recurrente o hasta como símil de perversidad en política, Armiño explicó que es una simplificación del pensamiento del escritor florentino, hecha a partir de su propuesta: “El arte de gobernar eficazmente no tendría que preocuparse moralmente en cuanto a los medios. En aquella época, donde la moral era letra muerta para la acción política, empezando por la Iglesia y el papa Alejandro VI, fue tachada de escandalosa, cuando El Príncipe era, sobre todo, una reflexión sobre la política y la manera en que ejercían el poder y la política los señores de las repúblicas y de la Iglesia en su tiempo”.

 

“Tampoco tenemos que remitirnos al pasado para ver que, en la actualidad, se ejerce esa manera de entender la gobernación de los países, en la que priman los intereses económicos, pretextos populistas o nacionalistas de corto alcance por encima de cualquier otra consideración”, añadió el erudito.

De ahí que, continuó Armiño, para referirnos al pensamiento propio de Maquiavelo en filosofía, en las ciencias sociales y políticas se emplee un término no “manchado” como lo es ”maquiaveliano”. “Las introducciones de Iturralde y Velasco aclaran la diferencia entre lo maquiavélico y lo maquiaveliano”.

 

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