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Doctor en Periodismo

@fquinterog

Dicotomías

 

Por Francisco Quintero

 

Sísifo se hace presente. Como si de su mito se tratara, cada cierto tiempo tenemos que recordarnos que lo que parecían derechos adquiridos y consolidados pueden desaparecer de un plumazo de nuestros ordenamientos jurídicos. Y como si del personaje mitológico habláramos tener que subir una y otra vez la piedra hasta la cima del ejercicio libre de derechos y libertades individuales. Lo conseguido no es perenne, con la caducidad de la memoria humana ponemos en riesgo permanente el avance de la sociedad en un mundo que progresa sobre pilares parecidos al mármol pero que, en realidad, son de un barro endeble.

 

La moderación no está de moda. Por extraño que nos llegue a parecer, los polos, los extremos están en boga. Basta con echar una rápida mirada a lo que sucede en el mundo geopolítico o lo que acontece en nuestro entorno más cercano. Al igual que si se tratara del texto de un guión cinematográfico parece que “los planetas se alinean” para ponderar la confrontación ideológica desde esquinas absolutamente opuestas. Es desde el consenso, la suma, la concordia y el término medio las acepciones básicas en las que la experiencia humana ya nos ha demostrado que la sociedad progresa. El ejercicio de las libertades individuales, y por ende de los colectivos, permiten el progreso continuo de las sociedades modernas.

 

En el siglo XXI lo más parecido a esto lo representan los derechos y valores humanos que nacen de la idea moderna de Europa y de aquellos países donde el estado de derecho son sus ejes vertebradores.

 

El riesgo de una involución profunda en los derechos humanos, retrocediendo a reinos de taifas con grandes muros levantados a los pies de voceros demagogos que vomitan populismo, ya no es utópico para sus seguidores. En muchos rincones, con mucho poder político y económico, de nuestro planeta podemos oírlos a diario vociferar xenofobia y homofobia con absoluta impunidad. El miedo a la diferencia como carta de presentación para ganar más votos en esos localismos excluyentes tienen a la emigración, la falsa seguridad y la marginación de la igualdad como referentes en sus discursos políticos. Esta descripción objetiva de lo que sucede no pretende ser agorera, intenta volver a hacer reconocible la voluntad del progreso de la humanidad en su conjunto.

 

El ecologismo social, político y económico son las llaves que se impondrán de la mano de nuevas mayorías sociales. Nacidas éstas de la única fórmula que en el seno del estado de derecho puede frenar la dictadura del terror: la democracia. Miedos que algunos pretenden imponer desde los totalitarismos que vuelven a levantar la mano, ya incluso, de nuevo en el seno de la vieja Europa.

 

 

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