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Juan María Naveja

Periodista y consultor mexicano. Ha sido Subsecretario de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación, Director de Comunicación Social de la Cámara de Diputados, Director General de Televisión Educativa, Director de noticias en Grupo Radio Centro, MVS, Núcleo Radio Mil, autor del libro Periodismo radiofónicola radio, una revisión inconclusa. 

¿Y DESPUÉS DE CNN QUÉ SIGUE?

 

El video de Trump pasó de la crítica a la violencia.

 

El modelo Trump de agresión a los medios de comunicación alcanzó una nueva escalada con el video difundido el fin de semana en el que aparece golpeando al logotipo de la cadena CNN. Las críticas del mandatario a los medios que no le simpatizan porque no dicen lo que él quisiera, son cosa de todos los días, desde el primer día de su gestión no para con su noticias alternativas y menos con lo que califica como fake news. El problema es que de la verborrea pasó a la agresión y eso, por quien lo emite, no se puede, ni se debe ver, como uno más de sus exabruptos; es un golpe violento contra la libertad de expresión.

Lamentablemente, como se ha apuntado en este espacio, el modelito ha trascendido Washington, en México en menos de una semana el presidente Peña Nieto amenazó con denunciar a los medios que acusen a su gobierno de espionaje, luego de que The New York Times difundiera la investigación del Citizen Lab de la Universidad de Toronto que sostiene que el gobierno mexicano utilizó contra periodistas y activistas un programa espía que la empresa isaraelí NSO Group vende a los gobiernos para seguridad nacional y días después el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, cerró las puertas al diario Reforma por haber publicado una nota en la que se evidencia un contrato propagandístico.

Las relaciones entre los gobiernos y los medios de comunicación nunca son fáciles, no deben serlo puesto que están en posiciones extremas, sin que se trate de una enemistad, las responsabilidades de cada una de las partes son diferentes. Ante el poder, público y privado, los medios deben cumplir con una función de equilibrio en beneficio de la sociedad.

Gobernantes y personajes de la vida privada con frecuencia se quejan de que los medios no hablan de las cosas buenas, no es su función, regularmente a la gente del poder le sobran escenarios, por status, posición o fama pública dispone de canales suficientes para expresarse, particularmente el presidente del país más poderoso del mundo y aún aquellos de menor influencia; no necesitan de la complicidad de los medios; por el contrario, el maridaje entre poderosos y medios de comunicación siempre resulta nocivo para la sociedad.

Hace un año bastó con que Trump fuera aspirante a la candidatura republicana para que CNN le abriera espacios, fue uno de los medios que más cobertura le dieron a su campaña, ya lo olvidó al grado que ha centrado sus críticas en la cadena noticiosa más antigua de la televisión estadounidense; algo similar pasó con El Bronco en México, quien fue ampliamente cubierto por el El Norte el periódico del grupo Reforma con sede en la ciudad de Monterrey capital de Nuevo León.

Cuando los medios hacen simplemente su trabajo hay gobernantes que se incomodan. En el caso de Estados Unidos nunca en la historia un presidente se había enfrentado a los medios, todos actuaron con corrección y respeto a la libertad de expresión, uno de los pilares fundacionales, consagrada en la primera enmienda de la constitución.

Así recordamos que George W Bush fue uno de los mandatarios más acremente criticados, a veces en grado extremo; Obama, a diferencia de Trump, durante sus ocho años fue blanco de medios conservadores como FOX, hoy el principal abanderado del trumpismo.

En todos los casos, como pudieron afrontaron críticas y acusaciones en los  medios ¿Más exhibición al ridículo que la sufrida por Clinton en tiempos del impeachment..?

No estamos ante un asunto intrascendente, hay que insistir antes de que se produzcan males mayores. En tiempos de fanatismo el riesgo es que se justifiquen los excesos y lo vimos la semana pasada cuando sus voceros y simpatizantes de Trump salieron a decirle al mundo que estaba en todo su derecho de expresar lo que le venga en gana sin importar investidura ni formas.

Lo de CNN no fue una anécdota sino una secuela , la continuación de una conducta que ya tiene un año de duración y lejos de atenuarse va en aumento, y, como vemos, seduce a otros.

 

 

Al Margen

Como por arte de magia esta semana los medios, sobre todo los opinadores de los escritos, dieron rienda suelta a la candidatura del Secretario de Hacienda, José Antonio Meade. Pareciera que la encuesta de Mitofsky publicada en El Economista la semana pasada caló en Los Pinos al grado que Meade dejó de sonar para el Banco de México y apareció hablando hasta de la reunión del G20, hasta hace poco parcela exclusiva del canciller Videgaray.

Con menor intensidad, pero también subieron los bonos del Secretario de Educación, Aurelio Nuño, mientras caían los del de Gobernación Miguel Ángel Osorio, según la encuesta de Roy Campos estancado en un distante tercer lugar.

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