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Maduro pretende un retroceso democrático en Venezuela: Eduardo Frei-Ruiz Tagle Entrevista exclusiva de Claudia Luna Palencia

Entrevista exclusiva de Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

 

 

Precisamente hace unos días platicamos en exclusiva con Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ex presidente de Chile (1994-2000), acerca de la descomposición política venezolana y lo que ya muchos aprecian como un viraje hacia una dictadura; también acerca del caldo de cultivo imperante que propicia que los populismos broten tan fácilmente en la región.

 

Hasta el momento la respuesta de la comunidad internacional ha sido presionar al Gobierno sudamericano con sanciones internacionales (en la región descartan una intervención militar) y su expulsión del Mercosur que en voz del actual embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial para el Asia-Pacífico, implica una “defensa irrestricta de la democracia y el respeto de los derechos humanos”, para dejar a Venezuela aislada.

 

“Nadie en su sano juicio podría negar que el gobierno venezolano ha violado sistemáticamente la Cláusula Democrática del Mercosur. En este sentido, la decisión de suspender indefinidamente a ese país del Mercosur es una señal importante, pero más política que económica”, afirmó el exmandatario chileno.

 

También ha coadyuvado un cambio en los gobiernos que conforman el bloque:“Todos sabemos que Venezuela es un socio contranatura del Mercosur y que la decisión de entrar fue eminentemente política. Chávez ingresó al bloque dada su afinidad con los presidentes de Brasil, Argentina y Uruguay de ese entonces, quienes lo invitaron a sumarse”.

 

Además, déjeme decirle que el Mercosur está negociando un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea: “En ese contexto, Venezuela es una compañía impresentable.En términos económicos no veo mayores consecuencias porque es un tema menor dada la profunda crisis económica que está sufriendo ese país”, puntualizó Frei Ruiz-Tagle.

 

¿Señor ex presidente qué consecuencias regionales tendrá esta especie de autogolpe perpetrado por el presidente Maduro?

 

La primera consecuencia ya está a la vista: un mayoritario rechazo de los países latinoamericanos y europeos a este retroceso de Venezuela hacia una dictadura, este país ha quedado lamentablemente fuera del sistema democrático y de libertades imperantes en la región.

 

Hoy los gobiernos de América Latina, con la salvedad de los países del ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América formada por 8 países, 2 invitados especiales y 3 observadores) están unidos y con una sola voz en torno a la dramática situación que está viviendo Venezuela.

 

Yo en mi opinión creo que “la reciente Declaración de Lima es muy clara y enérgica en condenar la instalación de la Asamblea Constituyente, así como también la violación sistemática de los derechos humanos y de las libertades fundamentales del pueblo venezolano”.

 

¿Qué factores continúan propiciando que en América Latina la democracia siga siendo una especie de botín ya sea a manos de Kirchner, Morales, Maduro, Ortega y compañía?

 

Claramente el denominador común de los casos que usted me nombra es el populismo, corriente que ha cobrado fuerza en los últimos veinte años en la región y que es fruto de la pérdida de confianza en las democracias producto de la corrupción, de la mala calidad de la política, del desprestigio de las instituciones y del fracaso de muchos gobiernos en mejorar las condiciones económicas y sociales.

 

Los gobiernos populistas son la consecuencia de la ineficiencia de algunas democracias, cuyos líderes logran canalizar esos espacios de insatisfacción y malestar a través de un discurso muy emocional, clientelista y refundacional, que como ya hemos visto, suena muy atractivo al comienzo, pero que los países pagan muy caro en el mediano y largo plazo.

 

En este sentido, “lo que nuestros gobiernos deben entender es que la democracia es mucho más que el ejercicio de ir a votar por nuestros representantes. También se le debe exigir resultados: más bienestar para la gente, crecimiento económico sostenible en el tiempo, ejercicio honesto del servicio público, garantizar prestaciones básicas a los ciudadanos a lo largo de toda su vida (políticas de infancia, educación, salud, seguridad social, pensiones dignas), seguridad ciudadana, etcétera”.

 

Al respecto de cuál es el lubricante para que emerjan mesías que prometen el paraíso, el ex mandatario Frei Ruiz-Tagle -cuyo gobierno fue el segundo en democracia tras el fin del régimen militar- coincidió en que existe una especie de odio al rico, al pudiente y al burgués: “Esa es precisamente una de las vertientes que alimentan este tipo de gobiernos y líderes, y que se expresa en una alianza emocional entre el caudillo providencial que comanda y las clases más populares que lo siguen”.

 

Para el político del Partido Demócrata Cristiano queda claro que se promete una revolución de los pobres, dirigidos por un hombre fuerte que se presenta identificado con ellos, como quien toma venganza de los políticos, de los partidos tradicionales, de la “burguesía” y de todos aquellos que “han conspirado contra el pueblo”.

 

“En el fondo, el caudillo encarna el interés y la identidad popular, y promete la conducción hacia tiempos mejores y más justos. Ahora creo que la mala distribución del ingreso en la mayoría de los países de la región, también constituye un caldo de cultivo para estos populismos”.

 

Don Eduardo, después del espectáculo que ha dado el gobierno de Maduro de pasar una aplanadora por encima del Legislativo imponiendo su propia Asamblea Constituyente, ¿por qué es tan complicado que en América Latina se respete la Constitución y la democracia sin la tentación de por medio de reformarla para acortar el poder del Legislativo e incrementar el del presidente?

 

Al igual que el caso anterior, éste también es uno de los rasgos fundamentales del afán refundacional de los gobiernos populistas. Su proyecto político incluye cambiar las reglas constitucionales para adquirir control hegemónico sobre el Estado, con la intención de ampliar los poderes del Ejecutivo, extender el término de su mandato y disminuir la capacidad de las personas de ejercer el control social al gobierno.

 

Déjeme decirle que “hay cuatro elementos que estorban el itinerario político de estos gobiernos: la división de poderes del Estado; la independencia y libertad de las organizaciones y asociaciones sociales; la libertad de prensa, y la ley que el mismo gobierno ha promulgado, cuando un cambio en las circunstancias la hacen inconveniente para el propósito del momento”.

 

“Esto último es precisamente lo que estamos viendo en Venezuela con la Asamblea Constituyente. El gobierno de Nicolás Maduro ha borrado con el codo lo que la revolución bolivariana escribió con la mano y esto es consecuencia de las protestas del pueblo venezolano contra su gobierno, que busca la libertad y la democracia”, cuestionó empático Frei Ruiz-Tagle.

 

 

MIRADA HACIA ASIA

 

América del Sur no es sólo política sino también comercio, uno de los pendientes de la región es la firma y puesta en marcha del tratado del Mercosur con la Unión Europea. No ha sido sencillo, porque llevan 20 años (oficialmente 15 años) intentando entenderse, aún no se casan, y sostienen un diálogo con sonados y reiterados altibajos.

 

Pero en el cortejo, la Unión Europea (UE) no ha dado un paso hacia atrás, al contrario en un acto de valentía se mantiene dispuesta a consensuar las diferencias con los socios del Mercosur formado por Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Venezuela suspendido momentáneamente. Y los países asociados como Chile, Ecuador, Perú, Colombia, Guyana y Surinam.

 

Hace un par de meses, Cecilia Malmström, encargada directa de la agenda de negociaciones comerciales de la UE, afirmó aquí en Madrid (Vértigo edición 851) que “ha llegado finalmente el momento”. Después de más de dos décadas empantanados “estamos decididos a no construir muros, más bien construir puentes trasatlánticos”.

 

 

Desde 1995 los integrantes del Mercosur intentan un mejor acceso, menos complicado, burocrático, dilatorio y menos caro por la cantidad de aranceles e impuestos por pagar para sus importadores en suelo europeo.

 

Un exportador de cualquiera de estos países puede demorar en promedio hasta 25 días en Grecia o 18 en Italia cumplimentando papeles y pagando licencias aduanales para entrar como importador unilateral. El tiempo es dinero. En viceversa, un exportador europeo puede aguardar más de un mes —33 días— en importar a Paraguay o demorar 22 días en entrar a Brasil con sus más de 100 millones de consumidores.

 

El libre comercio de la Unión Europea con el Mercosur ayudaría a ahorrar millones de euros en pagos de aranceles y licencias para los empresarios de uno y de otro lado del Atlántico, lo que se traduciría en mercancías más baratas, más accesibles, para más consumidores y la generación de empleos.

 

¿Saldrá el acuerdo? La comisaria europea ha dado su palabra, “puede que sea en lo que resta del año o a más tardar en 2018”. Siempre y cuando las negociaciones no vuelvan a politizarse o queden relegadas por atender de súbito temas internacionales de mayor envergadura como la elevada tensión geopolítica en Asia Oriental con Estados Unidos al borde de un conflicto militar con Corea del Norte.

 

En la visión de Frei Ruiz-Tagle, embajador extraordinario y plenipotenciario en misión especial para el Asia-Pacífico, también se abre una gran oportunidad coincidiendo con la postura de Malmström: “Creo que el Mercosur está viviendo una nueva etapa dada principalmente por los cambios de gobierno en Argentina y Brasil”.

 

Para el diplomático chileno se ha recuperado mucho más su espíritu original que apostaba por la integración y el libre comercio, que la versión en los últimos años, donde proliferaron las medidas proteccionistas.

 

“Afortunadamente, ahora el bloque está retomando el camino inicial del que nunca debió haber salido. Una convergencia pragmática entre los países fundadores le ha dado una nueva vitalidad. Así, por ejemplo, se concluyó el acuerdo de inversiones, se eliminaron decenas de barreras al comercio y se ha generado un auspicioso acercamiento a la Alianza del Pacífico. Es de esperar que este camino continúe y se profundice para que haya una integración más efectiva y una proyección más competitiva del Mercosur en la economía global”, aseveró ilusionado.

 

¿Se debe mirar más hacia el Norte de América o más bien hacia el Pacífico?

 

Chile es un país que tiene vocación de integración y de libre comercio: “Como presidente de Chile me correspondió abrir el mercado asiático a los productos chilenos, suscribí tratados de libre comercio con México y Canadá, e iniciamos las negociaciones con miras al tratado de libre comercio con Estados Unidos que se firmó en 2001. Gracias a ese camino que iniciamos en mi gobierno, hoy Chile tiene 26 acuerdos comerciales con 64 mercados, que representan el 64.1% de la población mundial y el 86.3% del PIB global”.

 

En este marco, “para nosotros la opción no es más Asia o más América del Norte, sino aprovechar al máximo las oportunidades que encontramos en cada una de ellas”. En este contexto, el Asia Pacífico es fundamental para Chile. La mitad de nuestras exportaciones se destinan a Asia y un cuarto a China que hoy es nuestro principal socio comercial. Por nuestro posicionamiento en esa región, estimo que están dadas todas las condiciones para convertir a Chile en un país puente entre América Latina y Asia, avanzar hacia formas más innovadoras de integración y aprovechar las sinergias para alcanzar niveles más sofisticados de cooperación.

 

A Chile, explicó Frei Ruiz-Tagle, el momento actual le toma con una economía más sólida que sigue abriéndose al realizar una serie de acuerdos de libre comercio e intercambio con otras naciones a fin de impulsar no sólo el comercio sino también la inversión.

 

“Hay que señalar y lo veo como algo muy positivo que Chile no es un país deudor es una ventaja nuestros fondos soberanos y reservas suman, juntas, casi un presupuesto fiscal”, dijo convencido.

 

Si bien Brasil es un socio importante y estratégico, Frei Ruiz-Tagle destacó la capacidad de Chile para diversificar su economía hacia adentro y hacia afuera, contando con flujos de “Japón, España y de otros países asiáticos importantes”.

 

Desde su posición como diplomático internacional, ¿qué piensa de los reacomodos colaterales (geopolíticos y geoeconómicos) debido al cambio de rumbo de Estados Unidos bajo la Presidencia de Donald Trump?

 

La verdad es que no sé si podemos hablar de reacomodos, porque si hay algo que hemos podido ver en estos ocho meses de gobierno del presidente Trump, es que éste es absolutamente impredecible.

 

“Además, creo que su frente interno ha estado tan conflictuado que aún es muy aventurado poder predecir qué va a suceder y de qué forma va a impactar al resto de la comunidad internacional. Hasta ahora solo tenemos información fragmentada, derivada de declaraciones aparentemente impensadas y muchas veces improvisada, que han generado controversias y que hacen creer que más que principios, lo que guía a la actual administración son los impulsos del presidente”.

 

Pero dentro de toda esta confusión, hay un tema preocupante: la tendencia aislacionista del gobierno. Trump es crítico de los tratados comerciales multilaterales y por eso se retiró del TPP. También no ha dudado en criticar a la OTAN, porque a su juicio, le “cuesta una fortuna” a su país; luego se retiró del Acuerdo de París y por último, culpa a China de la mayoría de las dificultades de la economía norteamericana.

 

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