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México no quiere una globalización salvaje: Roberta Lajous (Entrevista exclusiva)

Por Claudia Luna Palencia

                             

 

 

 

Pasa por su mejor momento romántico y cariñoso,  la luna de miel entre México y España encuadra la conmemoración por el 40 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, luego de que en 1939 el entonces presidente, el general Lázaro Cárdenas del Río, rompió relaciones con el dictador Francisco Franco ante su posicionamiento  político-ideológico a favor de los republicanos.

La reconexión aconteció bajo una corriente de nuevos vientos, tras la muerte del caudillo, México había sostenido su tesis y la ruptura de palabra y de hecho a lo largo de 38 años -que se dicen fáciles-, pero que a lo  largo del tiempo durante toda esa etapa pasaron seis distintos presidentes que mantuvieron una continuidad inamovible  en la política exterior respecto de su postura hacia el franquismo.

Cuando en aquellos años se le  preguntaba al presidente Adolfo López Mateos si había llegado la hora de acercarse al  país ibérico, el mandatario solía responder socarronamente: “Con España todo, con Franco nada”.

Fue a su muerte que el presidente José López Portillo inició los avatares para reconstituir el tejido, el vínculo histórico; y se logró en 1977 con la intervención de Rodolfo Echeverría, Marcelino Oreja y Santiago Roel funcionarios encargados de la delicadísima tarea de reinaugurar una nueva etapa en las relaciones binacionales.

México y España han sido siempre más que amigos, primos-hermanos cercanos unidos por muchos vínculos de sangre, de historia, de cultura y de mestizaje. Son dos pueblos que palpitan juntos al calor de la alegría del carácter y de la forma de encarar la vida. Porque los españoles también saben bien  lo que significa el golpetazo de una crisis económica y de la dureza por apretarse el cinturón.

En el exterior, allende el Atlántico, el país azteca es visto como una tierra de oportunidades, al desembarco del capital ibérico capitaneado por los bancos españoles en la década de 1990 le siguió el de muchas otras multinacionales hasta llegar a las 5 mil empresas ibéricas en tierras mexicanas, de acuerdo con datos oficiales de España Exportación e Inversiones.

Nunca  como ahora prevalece una convergencia  tan grande en las dos posturas bilaterales hacia lo que viene siendo la política exterior, lo que a juicio de Roberta Lajous, embajadora de México en España, es un síntoma de  “nuestras posiciones muy cercanas en los foros multilaterales, en Naciones Unidas y en el G20. Fundamentalmente, mexicanos y españoles son un pueblo tolerante”.

Con ella conversamos en exclusiva previo al magno encuentro binacional  México-España cita en Baiona, Galicia sede de la “XV Reunión Interparlamentaria” en el marco de una reflexión acerca del Brexit, los desafíos internacionales, los populismos y el terrorismo.

Embajadora Lajous hagamos una retrospectiva hacia 1977, en esa época los mexicanos que venían a España era como venir a un país del pasado mientras que México era un país que venía saliendo del desarrollo estabilizador  y dejando atrás el modelo de sustitución de importaciones…

 

-Sin embargo, nos sentíamos un país más moderno, un país liberal con una clara separación  de Iglesia-Estado, con una gran prensa y sobre todo con una vida

institucional estable e ininterrumpida desde la Constitución de 1917.

Le recuerdo que justo este año se cumplen cien años de nuestra Constitución, es la única en Iberoamérica que tiene cien años de vigencia; en todos los demás países de Iberoamérica -por unas o por otras circunstancias-, se han interrumpido o modificado, por golpes de Estado. En México no desde 1917.

Entonces veíamos a una España en una transición a la democracia cuando en  México el peso se cambiaba por 5  pesetas…

 

-Sí claro, España nos parecía un país barato sobre todo para los turistas. Pero yo recuerdo, ya  era una profesora universitaria con perfecta conciencia, recibir con gran alegría el proceso del establecimiento de las relaciones entre los dos países. Nos llegaban los ecos de un  nuevo periodismo y también nos llegaban las noticias de la Transición y de “la movida“; poco a poco iba cambiando la imagen de esa España vetusta y anquilosada por otra joven y  renovada. Yo recuerdo  una película preciosa de la época “Asignatura pendiente”.

 

En esa comparativa ese establecimiento de las relaciones tenía además mucha significancia económica…

 

-Era un momento en que el presidente José López Portillo quería proyectar a  un México  como una potencia media, un México que se quería revalorar en el contexto internacional a raíz del descubrimiento de los nuevos yacimientos petroleros y ciertamente que tuvo éxito en ese sentido; a México  acudían muchos dignatarios  a que se les vendiera petróleo.

Esa fue la base de los primeros acuerdos comerciales entre México y España.

Por supuesto que a España le interesaba el petróleo, hasta la fecha el 80% de nuestras exportaciones a la nación ibérica son petroleras.  Es una asignatura pendiente que tenemos que  diversificar la balanza comercial con España, debemos penetrar con un mayor número  de productos  manufactureros y también alimenticios.

En México tenemos una gran competitividad en ciertos productos como el aguacate, el limón verde o  el garbanzo que ya les vendemos.  Pero estoy segura que podríamos aumentar rápidamente nuestras exportaciones a España.

 

 

¿Qué balance haría de estos 40 años del restablecimiento de las relaciones México y España?

 

-A nosotros nos gusta decir establecimiento, así aparece en las notas diplomáticas que se expidieron el 28 de marzo de 1977, firmadas por Santiago Roel y por Marcelino Oreja. Ahora bien el balance es maravilloso.

 

 

 

 

Tengo la impresión de que las relaciones actuales están en su mejor momento en una especie de luna de miel…

 

-Pero así ha sido siempre.  El amor empezó de a poquito y no ha hecho más que crecer hasta tener un balance de éxito, de una política gubernamental de decir vamos a dejar atrás las diferencias y vamos a apostar por esta relación de ambos lados.

El resultado ha sido muy afortunado, porque  sí, en efecto, atravesamos por el mejor momento  aunque tampoco es que haya habido alguno malo en los últimos cuarenta años. Simplemente ha ido creciendo el nivel de intercambio, el nivel de confianza mutua y de aprovechamiento de los recursos mutuos para beneficio de ambos.

 

No obstante, embajadora Lajous, tenemos una relación desigual:  en México hay 5 mil empresas españolas, se encuentran grandes multinacionales del Ibex 35 allá mientras en España están registradas 400 empresas aztecas la mayoría son Pymes; y en los últimos años, con la larga crisis económica ibérica y europea, la economía mexicana ha sido fuente de una nueva inmigración a la que le es fácil encontrar un trabajo y no acontece igualmente cuando un mexicano llega a España si no es que abre un restaurante o una cafetería es muy difícil obtener un contrato.

 

-La verdad es que a los mexicanos no les ha interesado emigrar a España. Las personas que han emigrado por trabajo  el destino natural es Estados Unidos y Canadá.

Hoy en día tenemos una comunidad en España conformada por 50 mil mexicanos hay otros más con la doble nacionalidad muchos beneficiados por la generosidad de España en otorgarles la nacionalidad por tener un padre o un abuelo español; en cambio en México la comunidad hispana está formada por 150 mil españoles.

Pero la realidad es que el destino para emigrar es hacia el Norte de América o inclusive los empresarios mexicanos miran también hacia Centroamérica y por supuesto a Sudamérica. Apenas están llegando a España porque es más complicado o más difícil y no son tantas las empresas mexicanas para salir más allá de las fronteras.

Pero digamos que las empresas que están España son muy importantes, allí está Cemex y en estos años que llevo de embajadora  lo sorprendente es ver  a  muchas medianas y pequeñas empresas mexicanas establecerse aquí.

Y el año  pasado básicamente el Consulado de España en México otorgó aproximadamente 800 visados de trabajo para españoles en México.

 

Hay mucho potencial…

 

-El interés del mexicano que quiere hacer negocios o bien proyectar su empresa es instalarse en Madrid como base para usarla de puerta hacia el resto de Europa, norte de África y hasta Medio Oriente.

 

¿Qué hace diferentes a mexicanos y españoles?

 

 

-Yo la verdad veo más similitudes que diferencias entre mexicanos y españoles  lo que nos hace diferentes es ciertamente que formamos parte de dos procesos de integración distinta. España tiene un nivel de compromiso muy fuerte con la Unión Europea, se identifica con Europa como conglomerado geográfico muy importante.

Nosotros nuestros esquemas de integración están con América del Norte, Centroamérica y  también de forma dinámica con la Alianza del Pacífico.

 

 

 

Han sido como dos puntos de inflexión en España y México la forma en cómo se han sumado a la liberalización comercial y a la globalización, ¿qué ha pasado con la economía mexicana en estos últimos 40 años? ¿Decisiones más incorrectas que correctas?

 

-México en estos 40 años –al igual que España-,  ha pasado por un proceso  de apertura económica y de apertura comercial.   España nos puso el ejemplo: en 1986 España entró en la Comunidad Económica Europea,  lo que hoy en día es la Unión Europea, mientras que México lo hizo en el GATT; eso nos dio confianza porque nos iniciamos en un camino de liberalización  comercial que culmina en 1994 con la firma del TLCAN.

Yo creo que hubo un contagio entre España y México nos ha sido útil el ejemplo español, porque ellos  no dejaron de ser españoles por integrarse en Europa y ese miedo que todavía se oye de la izquierda anquilosada, esa idea de que se pierde  la identidad y hasta el alma por abrirse al comercio internacional  no es cierto. Ambos países hemos crecido y nos hemos fortalecido al abrirnos al comercio internacional.

 

 

 

 

 

Embajadora lo ha dicho usted reiteradamente en distintos foros que “nunca como ahora hay un convergencia y simbiosis tan grande en las dos posturas bilaterales de México y de España hacia lo que viene siendo la política exterior”.

 

-Exacto sobre todo nuestras posiciones en los foros multilaterales, en  Naciones Unidas y en el G20; mire usted filosóficamente España y México  en primer lugar creen en el derecho internacional  su origen es la escolástica salmantina, en  los padres del derecho internacional Francisco de Vitoria y Francisco Suárez,  porque España al llegar a América se enfrenta en cómo tratar al otro,  y es cuando se origina el derecho de gentes… el derecho internacional.

Ese derecho, lo tienen ambos países como base de su política internacional, la codificación del derecho internacional y la búsqueda de reglas del juego de convivencia internacional en la globalización.

Debemos entender que la globalización llegó para quedarse,  no hay vuelta atrás nos guste o no nos guste. España y México quieren reglas para no tener una globalización salvaje.  Somos países muy activos en la ONU también en el

G20 que busca ser un grupo para fijar las reglas de convivencia –en el derecho internacional-, y en las reglas de la actividad económica financiera y  de coordinación  para evitar las crisis y salir de ellas.

 

 

Bueno y en ese quid pro quo con base al derecho internacional, ¿qué pasará con éste con la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos?

 

-Bueno estamos a la expectativa…

 

 

 

 

Hace casi dos meses, el PSOE en el Congreso, aquí enfrente en las Cortes le demandó al presidente Mariano Rajoy tener una mayor muestra de solidaridad para con México ante los envites propinados por el presidente Trump, de hecho, llegaron a proponer una cumbre iberoamericana extraordinaria. ¿Qué tanto requiere México de estas demostraciones de apoyo en el concierto internacional?

 

-Lo que es importante son las muestras que han habido de preservar el orden internacional establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial porque allí están las  instituciones y las reglas del juego.

Por ejemplo, para  nosotros es fundamental la  existencia  de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de las reglas que han venido acordando todos los países;  nosotros podemos vivir con o sin TLCAN siempre y cuando se respeten las regla establecidas por la OMC.

Y claro, por supuesto, que agradecemos de España las muestras de apoyo y solidaridad aunque insisto lo relevante es el compromiso de la comunidad internacional con este orden mundial que ha costado tanto trabajo  construir.

 

 

 

Sobre todo refrendar el multilateralismo y no la sábana del unilateralismo…

 

-Imagínese a ver quién puede más… si todos nos ponemos a las patadas.

 

 

 

¿Qué será  esto un ciclo histórico?

 

-Yo creo que la globalización llegó para quedarse pero como en todos los procesos siempre hay un  momento de ajuste  y  éste lo es porque han habido excluidos de la globalización… perdedores.

Los vemos como electores en Estados Unidos igual en Europa hay un surgimiento de movimientos populistas a partir de esos excluidos de la globalización.

¿Qué es lo que sigue? Que estemos conscientes de que se necesita cuidar y tomar en cuenta a los perdedores de la globalización porque se han quedado sin sus empleos ya sea porque hay un mayor intercambio o  más competitividad pero también porque muchos empleos han desparecido debido a que estamos en una revolución tecnológica. Experimentamos una creciente digitalización y creciente robotización.

 

 

 

¿Tiene futuro esta oleada de  populismos? ¡Qué curioso  primero se decía que los populismos eran exclusivos de América Latina….

 

-Pues todavía tenemos amenazas…

 

 

… y ahora lo  están padeciendo los más industrializados!

 

-Sí  y aquí enfrente también (señala con el dedo hacia las Cortes que es el Congreso español) repito se tienen que diseñar nuevas   reglas del juego  para vivir con esta reducción del empleo, hay que hacer diseños de garantía de

ingresos mínimos,  de flexibilidad laboral; a lo mejor la gente quiere trabajar menos horas, experimentar más libertad personal, hay que adaptar la legislación debe haber una evolución en cuanto a eliminar ciertas rigidices del sistema tal vez que los sindicatos exijan ciertos condiciones pero ello  no garantiza el empleo a largo plazo.

Insisto hay que tomar en cuenta a los marginados  de la globalización porque  ellos también votan y si siguen votando en contra de la globalización tendremos problemas a nivel mundial.

 

 

 

Luego están los grandes desafíos en la política internacional, ¿cuál es la piedra angular?

 

-El cambio climático  si se acaba la atmósfera no estaremos ni usted ni yo.  Es el reto más importante y México ha jugado un papel exitoso yo diría  de extraordinario liderazgo en todo el proceso de la COP21.

Además lo que decíamos, existe una gran cooperación entre México y España  en este tema; volviendo a lo mismo no nada más en los foros nos damos la mano  también se acercan posiciones entre México, América Latina y Europa.

Nuestro país hizo algo ejemplar: el presidente Enrique Peña Nieto a pesar de que somos un país petrolero él se comprometió para reducir el contenido  del  carbón  y la matriz de contenido de fósiles y petróleo, con base en ello,  estamos aumentando nuestra producción de energía eólica  y solar gracias a la inversión española en México porque tienen tecnología de punta.

 

 

 

 

 

Dos alumnos tan extraordinarios en la COP21 (México y España) y luego llega el  presidente Trump y dice vamos a volver al carbón, ¿no desencanta?

 

-Pues vamos a ver cuanto le dura la energía. Mire yo llevo 38 años en el servicio exterior trabajando en integrar a México, en las relaciones México y España, en la liberalización económica  y la apertura política; así como para formar parte de los pactos de derechos humanos. Y bueno  sí  es un momento difícil que sirve  para   agarrar fuerzas y vamos a seguir adelante cumpliendo con ese compromiso con  las reglas del juego.

 

 

 

 

¿Cómo ve el Brexit?

 

-El Brexit se ve con temor sobre todo estando aquí es un golpe para la Unión Europea.  A raíz de esto Europa tiene que juntar fuerzas para fortalecerse y mejorar, sin embargo,  la salida de Gran Bretaña posiciona a España dentro de las cuatro grandes economías de la Unión Europea.  España tiene más que decir dentro de la Unión con la salida de Gran Bretaña y nos congratulamos de tener un socio importante y  responsable.

 

 

 

Ya pasamos  40 años ahora vamos a envejecer juntos, ¿qué necesitamos?

 

 

-Estar aceitando constantemente esta relación este intercambio  por eso es importante la Comisión Binacional que viene el mes próximo porque permite que un mayor número de líderes de los respectivos gobiernos convivan, intercambien y busquen nuevos derroteros.

Para mí la clave es mantener el diálogo abierto, fluido y constante.

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