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HomeARTE Y CULTURAPasaje al fin del mundo

Por Claudia Luna Palencia

@claudialunapale

 

Viajar es un placer, del ocio es la primera motivación de las personas: salir y conocer otros sitios, degustar otros sabores así como aprender más de la cultura local, si se viaja al interior del país, o extranjera, si se hace de forma internacional.

 

Es un tema tan inspirador que ha nutrido incesantemente a la literatura universal, llenándola con páginas de pasión por el gozo de descubrir sitios inimaginables.

 

A Julio Verne le hechizaba, el escritor francés dedicó sendas obras a otras formas de descubrir el mundo como dejó plasmado en “Veinte mil leguas de viaje submarino” y en “La vuelta al mundo en ochenta días”; otros siguieron la línea con narrativas insospechadas como lo hizo Jonathan Swift en “Los viajes de Gulliver” y algunos más dejaron su huella con el suspense a vena abierta y entre railes como “Asesinato en el Orient Express” de Agatha Christie.

 

Hay viajes para reencontrarse, hallar el amor, olvidar una desilusión, iniciar una aventura, cambiar la monotonía diaria; o para darse un regalo de cumpleaños.

 

Para Alicia Sornosa su periplo fuera de las fronteras españolas comenzó el día que la larga crisis económica, en España y en el resto de Europa, terminó expulsándola de su empleo y de su ingreso.

 

“Tenía una moto con la que recorría de Madrid a mi casa a las afueras de la ciudad, una moto normalita que me llevaba y me traía; y un día cuando la crisis estaba por todo lo alto, y lo había perdido todo decidí irme a viajar, a ver el mundo, a salir de la cotidianeidad… estaba cansada de ver gente que no te sonríe, que ni se preocupa por saludarte”, confesó Sornosa.

 

Y esa huida en 2011 la ha llevado a dar la vuelta al mundo en moto y a plasmar sus experiencias en un libro titulado “360 grados: una mujer, una moto y el mundo”, editorial Banda Aparte.

 

La autora llegó invitada por la Sociedad Geográfica Española, para presentar su libro en la Térmica, en Málaga, España con un auditorio a tope de moteros y moteras.

 

 

Durante su presentación, reveló que su mejor viaje es uno “construido con pedacitos de muchas partes” en el que esté la comida española, la sonrisa y la amabilidad de los mexicanos y también de muchos sudamericanos; con el orden de los japoneses pero igualmente un poco del caos de los tailandeses.

 

Nadie creería que esta aventurera de 45 años de edad nacida en Madrid, de complexión menuda y de estatura bajita tiene la fuerza física para mover su Ducati; una moto que en el mercado tiene un precio promedio de 10 mil euros, aproximadamente al tipo de cambio actual son 221 mil 400 pesos, y con una media de 200 kilogramos de pesaje.

 

Aunque sin duda demuestra que si quiere hacer algo “se puede lograr” sin importar las barreras, ni siquiera las del idioma o las más convencionales como ser mujer y moverse por el mundo “sola” como ella defiende y afirma que lo hace. Siendo capaz, inclusive, de hacerle las maniobras mecánicas a su propio bimotor.

 

¿En qué año iniciaste tus rutas?

-En 2011 fue el año que me estrené como viajera de largas distancias, empezando mi gran viaje: la vuelta al mundo; lo hice desde septiembre de 2011 hasta abril de 2013 rodé por los cinco continentes sin regresar a España.

 

¿Cuáles han sido los itinerarios?

-Han sido los siguientes: en 2011 a 2013, vuelta al mundo salida desde España, Italia, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, India, Singapur, Australia, EU, Canadá, México, Centroamérica, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y Argentina; en 2014, España-Japón saliendo de España, Francia, Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, Rusia, Kazajistán, Mongolia y Japón; en 2015, España-Europa del Este saliendo desde España, Italia, Eslovenia, Hungría, Eslovaquia, Polonia, Chequia, Alemania, Austria, Suiza y Francia; en 2016, India-Nepal, saliendo de Delhi, Bombay, Kanjakumari, Ponfdicherri, Chennai, Calcuta, Katmandú, Annapurnas, Bardia, India hasta Delhi; en 2017, en India, los Himalayas indios; en 2017, México, partiendo desde Tulum hasta llegar a Mazatlán y a Baja California; en 2018, África, partiendo desde Etiopía, Kenia, Tanzania, Malawi, Mozambique, Sudáfrica y Lesoto.

 

Justo a Sornosa le impulsa que “la moto es el mejor medio de transporte que existe para viajar” porque es permeable al medio ambiente, además produce curiosidad en otras personas.

 

“Es muy accesible, en cuanto paras puedes hablar con quien sea, es fácil ponerte en contacto con otros. Además, te lleva hasta lugares donde no llegan los coches o las bicicletas… es un medio económico que te obliga a llevar un equipaje justo, es sencilla de arreglar… y te hace vulnerable, sabes que eres frágil sobre la moto y eso te hace vivir más intensamente cada momento, estar despierto. Aprovechar cada minuto de tu vida”, añadió sonriente.

 

¿Qué lecciones de vida te ha dejado esta experiencia?

-Lo que una aprende cuando viaja fuera es a tener humildad y eliminar los prejuicios. Aprendes a comprender otras culturas, a apreciar lo que te ha tocado tener (agua corriente, electricidad sin cortes, trabajo, coche, una ciudad segura). Pero la lección más importante es que el ser humano es bueno, que todos necesitamos lo mismo: tener cerca a los que queremos, un techo y comida. Comprendes que las diferentes culturas son tan válidas como la tuya y que la vida es corta y hay que aprovecharla. También aprendes a saber que el miedo es una forma de controlarnos y que no tiene que estar presente en tu vida.

 

Menos países árabes

Sin cortapisas, la también blogger, aseveró que recomendaría sin lugar a dudas tener este tipo de vivencias a otras mujeres porque “aprendes lo que es la esencia del ser humano, te quita miedos y prejuicios.. y te hace más feliz”.

 

¿Alguna vez has dicho basta?

-Sí, como todos: tenemos dudas, nos cansamos y a veces casi nos rendimos ante los inconvenientes. Lo he dicho algunas veces, pero al segundo he pensado que nadie me obligaba a estar ahí, que era una privilegiada y que lo había elegido yo.

 

De su vuelta al mundo, Sornosa puntualizó que ha dejado de lado viajar con su moto por países árabes: “He pasado por algunos como Egipto y Sudán. En este primero (en 2011) el ambiente estaba enrarecido y a punto de estallar la primavera egipcia. Había muchos controles militares por el camino y me trataron mal: no me hablaban a la cara, hacían como si no existiera o intentaban tocar mi piel. Fueron maleducados y machistas. No tengo ninguna intención de ir a un país donde se nos coarta la libertad y se nos insulta por el simple hecho de ser mujer”.

 

Hay que ir rompiendo moldes y tabúes, y en cada decisión se corre un riesgo que desde siempre ha estado presente en sus travesías, en las que algunas veces ha enfermado, otras no ha encontrado hospedaje de alquiler “llegando a dormir en casas de familias locales” pero quizá lo más sorprendente es que su “caballo de acero” nunca le ha fallado.

 

¿En dónde te has sentido en grave riesgo y que países son más hostiles con moto-viajeros como tú?

-Solo he sentido el peligro grave una vez: en la frontera de México con Guatemala, en Tapachula, donde viví sobre la moto un terremoto de 7.5 escala de Richter. No he estado en ningún país que me haya parecido hostil por ser viajera en moto. Al revés, siempre me he sentido bien con la gente y con la moto… como te he dicho, provoca la curiosidad y admiración de otras personas.

 

De México, afirmó, conserva imágenes de la sonrisa de su gente, del esplendor de los paisajes al despertar y cuando la tarde empieza a mecer el día; asimismo mencionó la generosidad de las personas, una cualidad difícil de encontrar en otras partes.

 

Sentimientos y sensaciones hilvanados, la vida es un rosario de recuerdos y qué mejor si son positivos y agradables, la libertad de Sornosa también ha tenido sus frenos: en los caminos sin pavimentar de África, en las alturas de muchas cuestas imposibles por miedo a derrapar o a caerse al vacío; o el depender en aldeas y comunidades de improvisadas –casi caseras y rústicas- casetas proveedoras de diésel y gasolina “a cinco dólares el litro” y no hay más que comprarla para continuar el camino con un billete en la mano hacia el fin del mundo.

 

En 2017, de acuerdo con datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), a nivel global viajaron 1 mil 322 millones de personas, esto significa, que únicamente el 17.9% del total de la población mundial ha tenido ese privilegio de visitar otro país; de salir más allá de sus fronteras naturales.

 

¿Se puede viajar por el mundo con 20 duros? En palabras de Sornosa se puede, ella además de su moto lleva una tienda de campaña, hace su comida en ruta y en su opinión tener más o menos dinero significa viajar más o menos rápido, más o menos lejos, pero no impide el viaje.

 

 

 

CH

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