En el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, el Papa León XIV ha cerrado con broche de oro su visita a España que transcurrió, del 6 al 12 junio, sin ningún incidente y con grandes eventos multitudinarios que eclipsaron las calles de Madrid, Barcelona y las Islas Canarias.
Durante todo su viaje y en los diversos actos masivos, el mensaje de León XIV siempre ha partido del ideario de su Encíclica Magnífica Humanitas que pone al ser humano en el centro de todas las cosas y las soluciones a los problemas.
Una y otra vez ha hecho hincapié en la dignidad de las personas y ha pedido a los fieles católicos no perder la esperanza y seguir el camino de la ayuda al prójimo y de la fe.
En su encuentro con migrantes en Tenerife, en su último evento antes de volar a Roma, el Papa agradeció a todos los voluntarios por acoger y ayudar a los más desvalidos.
“Es providencial que podamos reunirnos, vernos y, sobre todo, reconocer que, sin importar de dónde vengamos, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos une en unidad”, dijo.
El centro de acogida llamado Las Raíces, en Tenerife, atiende a centenares de inmigrantes que llegan en pateras por vía marítima. No hay cifras exactas por la cantidad de personas que mueren diariamente ahogadas intentando llegar a las costas españolas.
“Al mirar vuestros rostros y escuchar vuestras historias, también pienso en vuestros corazones heridos por tantas dificultades, pero también reconfortados por el amor que habéis recibido de otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos. El corazón de Cristo sufrió y fue atravesado por amor, y también fue consolado por personas compasivas que aliviaron su dolor”, señaló.
El Sumo Pontífice escuchó todos los testimonios de diversos inmigrantes que fueron rescatados por los equipos de voluntarios españoles y le narraron cómo incluso grupos de voluntarios les han ayudado a aprender el idioma. En España, hay 10 millones de inmigrantes con papeles.
En la actualidad, el gobierno del presidente Pedro Sánchez, está llevando a cabo un proceso extraordinario de regularización masiva que inició a mediados del mes de abril y concluirá el próximo 30 de junio. Hasta el momento 600 mil inmigrantes ilegales han solicitado el proceso de regularización.
El Papa señaló que, en cierto sentido, todos somos migrantes: “Porque todos somos peregrinos en camino a nuestra tierra celestial. Ayudemos a hacer este camino más humano para todos contribuyendo de la manera que podamos. En este sentido, agradezco la colaboración del gobierno, de las diversas instituciones y de los muchos hombres y mujeres de buena voluntad cuya colaboración hace posible esta ayuda humanitaria concreta, restaurando la esperanza y dando dignidad a tantas personas”.
Tras cerrar este histórico viaje a España, el Santo Padre, volverá al Vaticano para recuperarse de una agenda humana e intensa en la que no ha escatimado hablar con todos los grupos sociales posibles.




