A Pedro Sánchez no le salen las cosas como él quisiera: hacia fuera de España tiene la talla de un gobernante progresista que está del lado de las causas justas y, adentro, de su país le llueven las investigaciones en torno a su círculo familiar; a su partido político el PSOE y, encima, la imputación al expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, por delitos como blanqueo de capitales. El ambiente político interno está candente.
El presidente de España parece que quiere huir de los problemas y busca cuanto viaje esté a su alcance. Esta vez se encuentra en el Vaticano de visita al Papa León XIV para ultimar los detalles de su ya inminente visita a España, del 6 al 12 de junio.
Hoy, desde el Vaticano, el Sumo Pontífice declaró que sigue con preocupación la guerra en Ucrania y reiteró que la guerra no resuelve los problemas, sino que los agrava. “No genera seguridad, sino que multiplica el sufrimiento y el odio”.
El Papa se ha mostrado además entusiasmado por su primera visita a España en la que estará en Madrid, Barcelona y las Islas Canarias y pronunciará doce discursos, presidirá cuatro misas y tendrá alrededor de diez reuniones con todo tipo de líderes. Incluyendo que hablará en el Congreso de los Diputados.
Una de las partes clave del viaje será la inauguración y bendición de la Torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia, que se completó a principios de este año, llevando la iglesia a su máxima altura final 144 años después de comenzar las obras. Es ya la iglesia más alta del mundo.
Sánchez ha estado bastante perseguido por los medios de comunicación que quieren saber su posicionamiento al respecto del registro, de la sede del PSOE, en la calle Ferraz, por parte de la Unidad Central de Operaciones (UCO) de la Policía Nacional.
Además, mañana su hermano David Sánchez, será juzgado por las acusaciones que señalan que el Ayuntamiento de Badajoz le asignó un puesto a “dedo” en julio de 2017.
Sánchez esgrime que su familia ha sido víctima de una operación de acoso y derribo llevada a cabo por sus opositores políticos y mediáticos; y, sostiene la misma tesis, al respecto de la imputación del expresidente Zapatero.
Desde el Vaticano, el presidente español reiteró su total apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero: “He visto la causa judicial y no hay nada absolutamente grave”.
Respecto de si convocará elecciones generales de forma anticipada este año, dijo que no puede convocar elecciones por interés partidista: “Hay que hacerlo por interés ciudadano, la duración de una legislatura son 4 años y ese es el objetivo del gobierno de España”.




