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Bioparc más que un parque es un paraíso didáctico

          A Julieta, la rescató el Seprona tras vivir encerrada y en pésimas condiciones en un domicilio particular en el sur de España; su nuevo destino fue Bioparc Fuengirola. Gracias a los cuidados y mimos del personal, se logró reintroducirla a un hábitat natural para que viviese su readaptación con otros chimpancés.

El mes de julio está por concluir y la canícula pega fuerte. La visita a Bioparc Fuengirola es un chispazo emocionante, por las singularidades que este parque, de más de 22 mil metros cuadrados de naturaleza, ofrece a sus visitantes: no hay nada más fascinante que ver a otros seres vivos tan distintos a los humanos o tan parecidos. Y es que, la madre gorila nos regala instantes de ternura haciendo carantoñas a su pequeño retoño nacido en Bioparc.

          Cuando se observa a los primates, indudablemente no podemos dejar de pensar en El Origen de las Especies, con las conjeturas de Darwin sobre el parentesco entre los seres humanos y los monos. En otra parte de Bioparc, una orangután masca una rama mientras cuida de su pequeño; eso sí, sin perder de vista, a los visitantes.

          No cabe duda, Bioparc Fuengirola es más que un simple parque con animales. Es una atmósfera de convivencia didáctica para adultos y niños que permite aprender a respetar a los seres vivos y también proporciona en ciertas aéreas una interacción divertida.

          El contacto con los lémures que campan libres y a sus anchas en un espacio asignado para ellos sorprende a adultos y a menores que no esperan verlos tan cerca y recrearse con sus piruetas juguetonas.

          Pasa lo mismo con los monos titís que prácticamente saltan de un árbol a otro, por encima de las cabezas de los visitantes curiosos. Algunos de estos pequeños primates originarios, de América Central y América del Sur, se detienen a comer unos minuciosos pedazos de fruta que los atentos cuidadores de Bioparc les dan. Las caritas de los titís son tan diminutas y graciosas que hacen las delicias de todos.

          Bioparc es un gozo, una desconexión y al mismo tiempo un descubrimiento. Su historia comenzó a construirse en 1978 como un zoo y luego se transformó en un innovador bio-parque a partir de 2001. Ha sido todo un acierto su enfoque a favor de la conservación de los animales, la biodiversidad, los ecosistemas y hacerlo además con programas educativos y de zoo-inmersión.

“En 1999, la empresa Rain Forest S.L. adquirió el zoológico con la visión de crear un espacio más natural y educativo, eliminando jaulas y cemento; y simulando entornos selváticos para garantizar el bienestar animal. Fue así como en 2001 se inauguró oficialmente Bioparc Fuengirola con diversos hábitats: el de Madagascar, África ecuatorial, el del Sudeste Asiático y las islas del Indo-Pacífico”, de acuerdo con información del parque.

 Entre las especies protegidas se incluyen: el gorila occidental, el dragón de Komodo, el hipopótamo pigmeo, el orangután de Borneo y diversas especies de lémures. “El diseño de zoo-inmersión permite que los animales convivan en recintos amplios y naturales, fomentando la empatía y educación ambiental de los visitantes”.

Más recientemente, se completó la ampliación denominada El Viaje Infinito, que recrea los ecosistemas de Centro y Sudamérica, inspirándose en la primera circunnavegación del mundo realizada por Juan Sebastián Elcano y Magallanes. Realmente es una zona preciosa.

 Esta expansión incluye acuarios de agua salada y dulce, selvas amazónicas, murales históricos y elementos museísticos que combinan naturaleza e Historia.

          En esta visita, de Conexión Hispanoamérica, hemos podido conocer a parte del atento equipo que forma parte de Bioparc: Rocío Barquero, directora de Comunicación quien nos abrió encantada las puertas para esta entrevista con Mercedes Martín, directora de Marketing. Y, es que, todo proyecto exitoso nace de contar con gente profesional con un toque humano cercano y cálido.

          En la opinión de Martín, Bioparc es un parque consolidado que ha cumplido 25 años y, desde que comenzó su andadura, fue más que un zoológico. “Porque pretendemos un poco sembrar esa semilla de concientización y preservación del medioambiente”.

Observo qué Bioparc es un sitio inmersivo y muy didáctico, ¿qué me puede contar al respecto?

-Sí lo es. Durante estos 25 años han pasado por aquí más de 540 mil escolares. Quizá haya algún niño que en nuestra provincia todavía no sepa de nuestra existencia; pero estamos trabajando para que cada vez sean menos. Realmente nos visitan de toda Andalucía y nos encanta que vengan sobre todo porque vienen con mucha curiosidad por conocer; por saber y es súper fácil enseñarles e intentar inculcarles lo que todos podemos hacer, día a día, por cuidar el medioambiente. Y, enseñarles por qué hay animales en peligro de extinción.

          “Es decirles, que nuestros hábitos influyen en los animales, más de lo que pensamos. Cuando nos visitan conocen este concepto de zoo-inmersión y es un recorrido divertido, un poco sinuoso y todo el equipo de educación y los monitores les hacen las visitas guiadas y adaptadas para cada edad. Se les explica, una a una, cada especie; que conozcan por qué están en peligro de extinción y cuáles son sus principales características”, explicó Martín.

Bioparc tiene la ventaja que está abierto todo el año y eso permite hacer visitas, no solo en verano que son los meses de mayor afluencia turística, sino en cualquier época del año.

“Todo es compatible. En verano, extendemos el horario hasta las 23 horas.  Con la diferencia térmica que tenemos en el parque en comparación con la temperatura en la calle, nos ayuda mucho la vegetación y el agua, eso permite hacer la visita de forma agradable”, de acuerdo con Martín.

¿Cuántas personas trabajan en Bioparc?

-En verano, superamos el centenar.  Tenemos una plantilla bastante estable a lo largo del año porque hay una operativa que así lo demanda: hay que cuidar el bienestar animal, lo mismo en enero que en julio, reamente la diferencia de plantilla está más en los departamentos de atención al público… pero en el cuidado de los animales, el personal se mantiene todo el año.

¿Qué hace de Bioparc una fórmula exitosa?

-Creo que es el concepto innovador que surgió en su momento hace 25 años: plantear un zoo quitando jaulas; quitando barreras físicas; intentando recrear los hábitats naturales de los animales; y, poniendo el bienestar animal, por delante de todo. Creo que se ha conseguido que Bioparc no solo sea un sitio para ver animales.

          Mientras la entrevista con Martín transcurre en el exterior del parque, una familia británica se encamina hacia el sitio en el que se puede vivir una experiencia inmersiva con los lémures. Martín señala que los visitantes internacionales suponen la mitad de los visitantes de Bioparc.

          “Trabajamos mucho con medios de comunicación internacionales, muy orientados también para que los residentes extranjeros nos vengan a conocer. Intentamos tener campañas y promocionales”, refiere Martín.

          En julio y agosto es mucho más perceptible está afluencia extranjera: “Son un componente esencial para cualquier sector y nosotros no podíamos ser la excepción; es verdad, que muchos son residentes, pero en julio la cantidad de turistas es muy importante. La mayoría son británicos… el 30% de los internacionales que nos visitan son británicos”.

          El personal de Bioparc es bilingüe y está perfectamente preparado y acostumbrado para atender dicha afluencia extranjera. Martín señala que el personal y los veterinarios siempre están abiertos para explicar cómo se cuida a los animales y acerca de su alimentación. “Todas las dietas son personalizadas”.

          Cuando uno visita el parque es imposible no percibir que los animales están felices y a su aire: una tortuga gigante que camina a paso lentísimo hace que un grupo de visitantes se detengan curiosos para ver cómo se alimenta.

¿Qué novedades tiene Bioparc?

´-Nunca paramos, siempre estamos ideando cosas nuevas y este año hemos estrenado un espectáculo Maya que se representa todos los jueves. Hemos elegido esta civilización porque conecta muy bien entre la naturaleza y las personas. Nos gusta reflejar ese equilibrio tan necesario y lo hemos montado de la forma más fiel posible consultando a fuentes mexicanas y respetando lo más posible.

          Antes de concluir la entrevista, Martín subraya que para ella es muy gratificante y satisfactorio trabajar en Bioparc porque es un lugar en el que se perciben unos valores y unos principios que quizá en otro tipo de empresas no es tan fácil llevar de la mano. “Todos los días intentamos llegar al máximo de gente posible para decirles por qué es importante Bioparc; así como cuidar a la naturaleza y vivir en armonía”.