El Banco Santander redobla su apuesta por Estados Unidos, pese a la incertidumbre generada por la presidencia de Donald Trump y las dudas que ocasionalmente han manifestado algunos analistas sobre su presencia en el país.
El grupo presidido por Ana Botín dio a conocer un acuerdo para comprar el Webster Bank, fundado en 1935 y con sede en Connecticut, por 12.200 millones de dólares, que al cambio actual equivalen a unos 10.300 millones de euros. El pago se hará en un 65% en efectivo y en un 35% en acciones del Santander y supone una prima del 14% sobre el valor bursátil de la entidad estadounidense en los tres días previos.
El mayor banco español lleva tiempo apuntando que no estaba interesado en realizar compras en su mercado original, pero que iba a analizar operaciones en algunos de sus otros ocho mercados principales para alcanzar el tamaño suficiente para obtener la suficiente rentabilidad en los mismos. En el último año, en esta línea, el banco ha acordado la venta de su filial polaca a Erste y tras ello anunció la compra al Sabadell de TSB en el Reino Unido, un mercado donde algunos analistas habían expresado dudas sobre el sentido de la presencia del Santander. En la misma línea, ahora anuncia esta operación en Estados Unidos y con ello ha dado por cerrada la reorganización de su estructura.
«No más compras ni estamos pensando en vender nada. Estamos donde queremos estar. En un año, hemos conseguido salir de un mercado donde no teníamos la escala suficiente y alcanzarla en otros dos», ha defendido Botín. El banco, así, ha destacado que la operación le permitirá convertirse en una de las diez principales entidades de banca minorista y de empresas de Estados Unidos por activos (sumará los 84.000 millones de Webster a sus 243.000 millones para alcanzar los 327.000 millones). Y lo que es más relevante para el banco, pasará a ser uno de los cinco mayores del noreste del país, zona en la que están centradas las dos entidades y cuya economía tiene un tamaño similar a la británica, con una cuota de mercado que subirá del 4% al 8%.
Una de las claves de la operación es que va a permitir al Santander diversificar su negocio estadounidense y convertirse en lo que se conoce como un banco universal. Su filial está muy centrada en los negocios de consumo y financiación de la compra de coches y la adquisición le va a permitir incorporar una actividad comercial más amplia, con negocio de banca minorista y de empresas y una mayor base de depósitos.
El banco prevé obtener unos ahorros de costes con la operación de 800 millones de dólares anuales, equivalentes al 19% de la base de costes combinada de ambas entidades en Estados Unidos. Ello calcula que le permitirá obtener una rentabilidad de la inversión del 15% y elevar su rentabilidad sobre el capital en el país desde el 10% de 2025 al 18% en 2028. Como siempre sucede con estas operaciones, la compra reducirá el capital del Santander en 1,4 puntos porcentuales, desde el 13,5% con que cerró el año pasado. Sin embargo, el banco prevé generar 0,7 puntos durante 2026, con lo que espera cerrar el ejercicio entre el 12,8% y el 13% al cierre de 2026, así como superar el 13% en 2027. Su objetivo operativo es estar entre el 12-13%, con lo que estará por encima y no le afectará a su política de remuneración al accionista.
En esta línea y a pesar de la compra y su impacto en la solvencia, el banco ha confirmado su compromiso de retribuir a sus accionistas con al menos 10.000 millones de euros con cargo tanto a los resultados de 2025 y 2026 como el exceso de capital, que se abonarán mediante recompras y amortización de acciones. En este sentido, el banco ha anunciado este martes una recompra de 5.000 millones, que se suman a los 1.700 millones ya completados, tras anunciar su cuarto récord anual consecutivo de beneficio con 14.101 millones de euros, un 12% más. Esta cifra, además, la prevé volver a superar en 2026 y de nuevo en 2027, cuando el resultado aumentará entre un 14% y un 16%. Para 2028, el Santander prevé ahora una rentabilidad superior al 20%, desde el 16,3% de 2025.
La compra de Webster es una de las mayores operaciones de una empresa española sobre otra extranjera. La mayor de todos los tiempos tuvo lugar en 2005, cuando Telefónica adquirió la operadora británica O2 por 26.000 millones de euros. Le sigue la adquisición de Iberdrola de la energética escocesa Scottish Power, formalizada en 2006 por aproximadamente 17.200 millones de euros. El podio lo completa la compra de Ferrovial de BAA por 15.000 millones en 2006.
La operación anunciada, además, no es la mayor adquisición en la historia del Santander. En 2004, la entidad presidida entonces por Emilio Botín adquirió Abbey National, el sexto mayor banco de Reino Unido en aquel entonces, por un importe estimado entre los 13.200 y los 13.400 millones de euros.




