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@claudialunapale

Economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.

 

Migración S.O.S.

 

Por Claudia Luna Palencia

¿Cuándo sucedió la primera migración? Frecuentemente se recurre a hablar de la corriente migratoria cuando, desde Europa, salieron los primeros pobladores hacia lo que hoy en día conocemos como el continente americano.

 

Empero, el ser humano comenzó a migrar desde la prehistoria mucho antes del homo erectus, hace miles de millones de años, y lo hizo como todos, de forma valiente e incierta; como el día aquel que un grupo de nómadas euroasiáticos cruzó el congelado Estrecho de Bering.

 

Sabemos que hay muchos motivos –objetivos y subjetivos- que influyen en una persona para dejar su amada tierra… su terruño natural; hay épocas marcadas por la variable del aliciente económico.

 

Dejar atrás el hogar porque es prácticamente imposible conseguir el sustento cotidiano o bien hacerlo para aspirar a romper los atavismos generacionales.

 

La corriente migratoria actual tiene varios componentes de expulsión y está fundamentalmente relacionada con la violencia; la violencia de la guerra y la violencia derivada de la inseguridad y la falta de un Estado de Derecho.

 

También están los migrantes económicos, digamos los de siempre: los que desde África miran a Europa como su vía de salvación; los que de las zonas rurales de México y Centroamérica ven a Estados Unidos como el trampolín para mejorar; o los asiáticos que buscan a varios países árabes para obtener un mayor ingreso.

 

Nadie niega que el Brexit, en Reino Unido, fue resultado de la presión de poderosos grupos empresariales con una ideología nacionalista y xenófoba; cuando la canciller germana, Angela Merkel, propuso repartirse a los sirios –entre los 28 países de la UE- en una serie de cupos, al poco el entonces primer ministro británico David Cameron no dudó en convocar el referéndum de pertenencia o salida de la Unión Europea (UE) tal y como sucedió el 23 de junio 2016.

 

Reino Unido sintió que estaba avasallado supranacionalmente por políticas comunitarias injerencistas y que, no podía, aceptar la política de ningún cupo migratorio.

 

De hecho, nadie la cumplió en Europa más que Alemania que recibió a más de un millón de sirios y algunos países nórdicos como muestra de buena civilidad.

 

Pero en Europa del Este, sitio en el que por algo Adolph Hitler ordenó colocar sus guetos y los mayores campos de exterminio, allí no hubo ninguna humanidad mucho menos buen recibimiento para sirios que huían de las bombas y del Estado Islámico.

 

Todo lo contrario, en violación de Schengen, Hungría y otros países de Europa del Este vallaron sus fronteras con alambres de púas, enviaron a efectivos militares y policiales.

 

Se instaló toda una política hostil y malvada contra los sirios, inhumana aunque fuera invierno y hubiese familias con niños, y no, no, no ellos no son migrantes económicos son en su mayoría sirios formados profesionistas que tenían trabajo, casa, familia, un ingreso mensual y sus comodidades, muchos hasta micro y pequeños empresarios pero la guerra en Siria se los quitó todo.

 

A COLACIÓN

 

México alcanzó la migración cero durante la presidencia de Barack Obama, que a lo largo de ocho años mantuvo un doble racero; marcado por el Nobel de la Paz, el político demócrata se mantuvo hacia el exterior de bajo perfil en diversos temas pero hacia adentro de la Oficina Oval apretó el gatillo todo lo que pudo.

 

Y con Trump que es políticamente incorrecto las cosas han empeorado para todos. México no puede convertirse en la “zona cero” de la migración centroamericana.

 

Urge que el presidente saliente y el electo convoquen a una reunión con el presidente Trump y le presenten de forma conjunta y acordada una estrategia migratoria. No basta con que en el país azteca se hagan los papeles para migrar de forma legal hacia la Unión Americana porque es un trámite que demora semanas y en todo ese tiempo la gente centroamericana solicitante de asilo y refugio necesita dormir, comer, vivir y trabajar y todo eso lo cargará México.

 

No puedo más que sentir un profundo asco e indignación por una persona como Trump y no logro entender cómo hubo millones de estadounidenses que le votaron; él les llama “aliens” a seres humanos que están dejando su país porque no pueden más con las amenazas y la violencia. Al final, la Mara terminará comiéndose a Centroamérica… y de paso a México.

 

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales.

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