martes, junio 18, 2024

ONU señala que Israel y Hamás han cometido crímenes de guerra

Una investigación de la ONU ha acusado a Israel y a Hamás de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad desde el...
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Graves dificultades en el acceso de la ayuda humanitaria a Gaza

La organización de Médicos del Mundo denuncia que a medida que se intensifican los ataques israelíes en Rafah, el impredecible goteo de ayuda hacia Gaza ha creado un espejismo que puede hacer pensar que el acceso está mejorando, cuando en realidad la respuesta humanitaria está al borde del colapso.

Según los informes de varias agencias de ayuda humanitaria, los últimos ataques israelíes contra un campo de desplazados cerca de las instalaciones de ayuda de la ONU en Rafah han matado a decenas de personas, incluidos niños, e han herido a muchas más. La capacidad de respuesta de los grupos de ayuda y los equipos médicos prácticamente se ha desmoronado, y las soluciones temporales como un “muelle flotante” y nuevos puntos de cruce han tenido poco impacto.

Las agencias de asistencia humanitaria temen ahora una aceleración de las muertes por hambre, enfermedades y negación de asistencia médica, mientras que los puntos de entrada terrestres y marítimos siguen cerrados a asistencia humanitaria significativa, sobre todo combustible, y se intensifican los ataques en zonas que albergan a población civil.

La obstrucción sistemática en los puntos de cruce controlados por Israel, la intensificación de las hostilidades y los prolongados apagones de las telecomunicaciones han reducido el volumen de ayuda que entra a Gaza, incluidos alimentos, combustible y suministros médicos, a uno de los niveles más bajos observados en los últimos siete meses, han señalado las 20 organizaciones humanitarias.

Médicos Sin Fronteras, uno de los mayores proveedores médicos y humanitarios de Gaza, no ha podido llevar suministros al enclave desde el 6 de mayo. La falta de suministros de agua potable pone en riesgo a los pacientes de contraer enfermedades. Sin embargo, las autoridades israelíes casi siempre niegan los kits de desalinización y las bombas sumergibles para establecer sistemas de agua sostenibles para suministrar agua.

Los desafíos para distribuir la ayuda de manera segura dentro del enclave también han alcanzado un nuevo nivel. En menos de tres semanas, casi un millón de palestinos se han visto desplazados a zonas superpobladas que carecen de medios para sustentar la vida humana. La continua preocupación por la protección de las operaciones de ayuda, incluida la seguridad de los trabajadores humanitarios, y la proliferación de puestos de control israelíes dentro de Gaza también siguen obstaculizando la respuesta humanitaria.

Zenab, una mujer embarazada cuyo marido murió en un ataque aéreo israelí, huyó de la ciudad de Gaza a Rafah y luego a Khan Younis. Tuvo que caminar horas y horas a diferentes farmacias, hospitales y centros de salud para encontrar medicamentos para hacer frente a las complicaciones del embarazo, y no pudo encontrar suficiente agua potable ni comida. Su médico ha dicho que necesita una cesárea y que dará a luz la próxima semana, pero teme que no haya espacio en ninguno de los hospitales que aún funcionan parcialmente.

El sistema de salud de Gaza ha sido desmantelado. Prácticamente todos los hospitales de Gaza han recibido “órdenes de evacuación”, están bajo asedio israelí o pronto se quedarán sin combustible y suministros. El hospital más grande de Rafah, Abu Yousef al-Najjar, se ha visto obligado a cerrar tras una “orden de evacuación” emitida por Israel y actualmente no se puede acceder a ningún hospital en el norte de Gaza. Los trabajadores médicos de toda Gaza dicen que los pacientes mueren a diario debido a la escasez de suministros médicos, mientras médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud siguen siendo asesinados o desplazados por la fuerza.

Save the Children señala que niños y niñas no han podido ser evacuados médicamente de Gaza y están luchando para hacer frente a los horrores que enfrentan a diario y a la pérdida de familiares y seres queridos. Necesitan desesperadamente apoyo psicosocial.

La organización colaboradora de Oxfam, Juzoor, afirma que el 19 de mayo seis de los ya superpoblados refugios que apoyaban en Jabaliya, en el norte de Gaza, fueron completamente destruidos por los bombardeos israelíes. Los refugios contaban con servicios médicos y acogían a personas desplazadas de las zonas circundantes del norte.   Los miembros del personal que huyeron del área regresaron y encontraron camas de pacientes quemadas y equipos y suministros médicos críticos destruidos.

En el sur de Gaza, el flujo de ayuda se ha cortado por completo. Todas las panaderías de Rafah se han visto obligadas a cerrar. La disminución de los suministros, la imposibilidad de acceder a los almacenes de ayuda y la inseguridad han obligado a las organizaciones humanitarias a suspender las distribuciones en el sur, y pronto podrían verse obligadas a suspenderlas en Khan Younis, Deir al-Balah y la ciudad de Gaza, ya que los suministros se están agotando rápidamente. Muchos palestinos sobreviven ahora con menos del 3% de sus necesidades diarias de agua cubiertas mientras las temperaturas aumentan peligrosamente y enfermedades como la diarrea y la hepatitis se propagan rápidamente.

Los anuncios de puntos de cruce e iniciativas adicionales, incluido el nuevo “dique flotante”, ofrecen una ilusión de mejora, pero en gran medida son cambios cosméticos. Entre el 7 y el 27 de mayo, poco más de 1000 camiones cargados de ayuda entraron en Gaza a través de todos los puntos fronterizos combinados, incluido el recién construido “muelle flotante”, según recuentos de la ONU. Esta cifra es alarmantemente baja dadas las crecientes necesidades humanitarias de los 2,2 millones de gazatíes, y mucho menor en comparación con la mayoría de los otros períodos de los últimos siete meses.

El cruce de Rafah, uno de los principales puntos de entrada de trabajadores humanitarios y ayuda a Gaza, ha estado cerrado desde el 7 de mayo, cuando las fuerzas israelíes tomaron el cruce. Mientras tanto, más de 2000 camiones de ayuda siguen esperando en Arish, Egipto, a que Israel les permita la entrada, mientras los alimentos se pudren y los medicamentos caducan y las familias enfrentan mayores niveles de hambruna a unos pocos kilómetros de distancia. Si bien Kerem Shalom permanece oficialmente abierto, se ha dado prioridad a los camiones comerciales y el movimiento de ayuda sigue siendo impredecible, inconsistente y críticamente bajo.

Las agencias de ayuda y las organizaciones de derechos humanos continúan pidiendo un alto el fuego inmediato y sostenido para salvar y proteger a la población, y rutas consistentes y predecibles para llevar ayuda a Gaza y a través de ella. En todas las zonas debe protegerse el acceso humanitario y la entrega de ayuda. Las organizaciones piden a las partes en conflicto que respeten el derecho internacional humanitario y a que Israel respete las sentencias de la Corte Internacional de Justicia, incluida su orden más reciente para que Israel detenga su ofensiva militar en Rafah. La comunidad internacional, incluidos los gobiernos de terceros países y los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, siguen obligados en virtud del DIH y las sentencias de la CIJ de garantizar que los palestinos estén protegidos.

Los organismos de ayuda trabajan las veinticuatro horas del día, tratando de brindar ayuda que salve vidas en las circunstancias más imposibles, pero poco más se puede hacer si los Estados continúan eludiendo sus obligaciones legales y su responsabilidad moral de lograr un alto el fuego.  CH

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