Tiene el diablo en el cuerpo, pero qué le voy a hacer,
es el hijo de mi pobre hermana difunta
y no tengo entrañas para zurrarle
Las aventuras de Tom Sawyer
Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez
Han sido meses y semanas de escándalos que salen de la 4T, aquellos que prometieron ser diferentes y que, como decía su líder moral, una vez que él llegara a la Presidencia ya no habría corrupción. Resultó pura demagogia barata del populismo. Qué decir de aquello de que no se manchaban el plumaje: terminaron enlodados y sepultados, mostrando que son peores que los del pasado.
Luego de que el Pejelagarto se fue de Palacio, muchos de los que lo acompañaron se sintieron con mayor libertad y se mostraron tal cual, como si le llevaran la contra a López. Qué decir de sus más cercanos, que van dando tumbos de escándalo en escándalo. Eso sí, cuando los agarran en la movida, aplican la táctica del «yo no sabía», «son intrigas», «es la derecha», «son los opositores», pero cada vez es más complicado que salgan bien librados.
Las redes sociales nos regalan episodios que quedan para la historia. Le acaba de pasar a Citlalli Hernández. Vaya pregunta la que lanzó, particularmente en X, donde participa constantemente. En medio de los llamados a la unidad de Morena, de cara al proceso de selección y para evitar las divisiones internas, la morenista retó a una usuaria que pidió dejar de proteger a personajes «impresentables». Hernández contestó: «Coincido contigo. Sólo un tema, dime qué impresentable hemos defendido».
Solita se metió a una discusión en la que tenía mucho que perder, porque de inmediato los usuarios de esa red social se volcaron con ejemplos ante los que es muy difícil dar maromas y salir bien librados, aunque las dan. Nada más hay que ver el caso de Guadalupe Taddei en el INE, esa misma que ellos apoyaron y de quien ahora, luego de la podredumbre que ha brotado, simplemente se hacen a un lado, aunque saben que fue López quien la impulsó. Que no se hagan, porque ahí están los mensajes de varios.
Los usuarios le dieron una lista con nombres como Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Cuauhtémoc Blanco, Félix Salgado Macedonio, Rubén Rocha Moya, Marina del Pilar Ávila, Manuel Bartlett, Pedro Haces y Mario Delgado. También aparecieron Sergio Gutiérrez Luna, Gerardo Fernández Noroña, Pío López Obrador, los hermanos López Beltrán, Alejandro Murat y Layda Sansores, entre otros.
¿Fue Calderón, García Luna o Lorenzo Córdova?
La lista fue creciendo y la pregunta de Citlalli terminó convirtiéndose en un boomerang que la tundió. Porque si algo ha demostrado Morena desde que llegó al poder es que la unidad de la que tanto hablan suele ponerse a prueba cuando se trata de exigir explicaciones o asumir responsabilidades por los escándalos que involucran a los suyos. Pero las críticas no vienen solamente de los opositores; incluso hay voces de adentro que lo dicen en los pasillos.
El problema para Morena es que durante años construyó buena parte de su discurso político sobre la supuesta superioridad moral, la honestidad y la diferencia con los gobiernos del pasado. Se presentaron como los distintos, los que no eran iguales, los que acabarían con la corrupción y los privilegios. Sin embargo, cuando los señalamientos alcanzan a sus propios cuadros, aparece la defensa política, escasean las explicaciones y tanto la exigencia de rendición de cuentas como la memoria se vuelven selectivas.
Citlalli Hernández quería un ejemplo y las redes le dieron muchos. Quizá esperaba una respuesta distinta, pero abrió una puerta que difícilmente podía controlar. Porque en política las palabras tienen consecuencias y las preguntas, cuando se lanzan públicamente, pueden terminar exhibiendo mucho más de lo que se pretendía… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.




