De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año mueren más de 8 millones de personas en el mundo por fumar y, en Reino Unido, el año pasado, fallecieron 80 mil personas por cáncer provocado por el tabaco.
Para el gobierno del primer ministro, Keir Starmer, es una prioridad crear un espacio libre de tabaco en Reino Unido: hoy el Parlamento votó una pionera ley que prohíbe de forma estricta fumar y comprar tabaco; así como cigarrillos electrónicos, para todas las personas que hayan nacido a partir de 2008.
‘ Según las nuevas normas establecidas en la Ley de Tabaco y Vapeo, que ahora solo necesita el sello real para convertirse en ley, las personas nacidas después del 1 de enero de 2009, nunca podrán comprar cigarrillos legalmente en Reino Unido.
Se espera que esta medida, bien recibida junto con un conjunto de nuevas regulaciones sobre productos de nicotina, anuncie una nueva generación libre de humo, mejorando la salud de sus habitantes y aliviando las presiones en el sistema de salud pública de Reino Unido.
Según un análisis publicado por Cáncer Research UK, se estima que el tabaco causa la muerte de una persona en Reino Unido cada cinco minutos y cada vez hay más jóvenes afectados.
Además, la Ley de Tabaco y Vapeo, introducirá varios cambios operativos importantes para la venta al menudeo que incluirá un sistema de control de la edad con identificación del usuario.
En la opinión del secretario de Estado de Salud y Atención Social, Wes Streeting, lo aprobado en el Parlamento es histórico y permitirá crear varias generaciones libres del tabaco y lejos de los cigarrillos electrónicos.
«La prevención es mejor que la cura; esta reforma salvará vidas, aliviará la presión sobre el NHS y construirá una nación más saludable; hay jóvenes que nunca tendrán la posibilidad de probar el tabaco”, señaló.
Ya hay países como España que quieren analizar esta ley progresista para implementarla; en el caso del país ibérico, ya sanciona a los fumadores por no respetar los espacios libres de humo, pero le gustaría dar un paso más severo para alejar a los menores de edad de los cigarrillos.




