viernes, abril 19, 2024

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Pedraza entre los pueblos más bonitos de España

España es un país ideal para realizar escapadas de estancias cortas. Suele ser la característica principal de los turistas, pasar un buen fin de semana o un Puente en un lugar no muy lejano de casa, y que cuente con una serie de atractivos. Pues existe un lugar único en España que está considerado como el pueblo mejor situado desde cualquier punto de la península. Se trata de uno de los municipios más bellos de nuestro país, y ostenta este reconocimiento ya que está a una hora y media de Madrid, a ocho horas de Tarifa, a seis del Cabo de Finisterre y a cuatro horas y media de Valencia.

Se trata de una villa medieval amurallada, cuya rehabilitación motivó su declaración como Conjunto Histórico en 1951. Su nombre parece derivar de la Pretaria romana, aunque los primeros datos históricos se remontan a Fernando Gómez de Albornoz, comendador mayor de Montalbán, que fue nombrado por el rey Enrique II de Castilla señor de Pedraza, que es del pueblo del que os estamos hablando, y que se encuentra en la provincia de Segovia.

En los siglos XVI y XVII tuvo lugar la época de mayor esplendor de este municipio segoviano, y es de cuando datan la mayor parte de casas y palacetes. Esta prosperidad se debió, entre otros motivos, a la exportación hacia el norte de Europa de la lana de sus rebaños de ovejas merinas y a sus excelentes tejidos, capaces de competir con los mejores que se elaboraban en Flandes.

En la actualidad esta villa cuenta con unos 125 vecinos, y todos ellos viven del turismo, por lo que en el municipio se pueden encontrar numerosos asadores, tiendas de decoración, mueble rústico, artesanía, jabones o chocolates, entre otros. Además reúne numerosos atractivos turísticos, entre los que destacan:

La Plaza Mayor: Es la quintaesencia de la Villa. Una típica plaza castellana, que se ha ido formando poco a poco a lo largo de los años. Irregular, algo anárquica y bastante destartalada, es una plaza hecha a retazos, con derribos aprovechados. Nadie la diseñó y es hermosa, una de las plazas mayores más bellas de España. El conjunto más llamativo son las casas porticadas frente a la iglesia. Originalmente dos casas del siglo XVI convertidas luego en cuatro viviendas. Los soportales se añadieron con posterioridad una vez que los señores feudales abandonaron el castillo al perder sus privilegios sobre la Villa. De hecho, los fustes y capiteles de las columnas pudieran proceder del propio castillo.

El Castillo: Se trata de una fortaleza edificada en el siglo XIII y reedificada en el siglo XV. De ese siglo es la torre del homenaje. Dentro del castillo, en la escalera que da paso al aljibe, se conserva el escudo de los Herrera, anteriores a los Fernández de Velasco. Los duques de Frías, condestables de Castilla, volvieron a reformarlo en el sigl XVI de donde data la estructura que actualmente se ve. A este castillo se vinculan sucesos históricos como la prisión de los hijos del rey de Francisco I de Francia desde 1525 a 1529 y también alguna que otra leyenda. En 1926, cuando lo adquirió el pintor Ignacio Zuloaga, el interior del castillo estaba arruinado. Restauró una de las torres, donde instaló un taller y pintó paisajes y retratos de las gentes de Pedraza.

La Iglesia de San Juan Bautista: Situada en el lado sur de la Plaza Mayor, nos deja apreciar restos de su original estilo románico, como su altiva torre con arquería en su cima y el ábside que ahora se puede apreciar desde la pequeña plaza recuperada para regocijo del visitante a la que se tiene acceso desde la Plaza Mayor a través de un pasadizo situado casi bajo la torre. El antiguo estilo románico sufrió un revestimiento que ha dotado al interior del templo de un singular encanto. La pila bautismal es una notable pieza románica del siglo XIII.

La Iglesia de Nuestra Señora de las Vegas: Este templo se construyó sobre los restos de otro romano y de una basílica paleocristiana, a finales del siglo XI y principios del siglo XII. En el año 1969 fue declarada Monumento Nacional.

La Cárcel de la Villa: Edificio medieval del siglo XIII y reconstruido en el siglo XVI propiedad de la Comunidad de Villa y Tierra de Pedraza que se abrió al público el 1 de abril de 1994 gracias al esfuerzo de la Fundación Villa de Pedraza, que desde entonces la gestiona y cuyos guías colaboradores se ocupan de mostrarla.

El visitante podrá ver cómo era una mazmorra, el cepo de pies para inmovilizar a los presos, un grillete para el cuello, la gran chimenea con escudo, los retretes de «caída libre», las lóbregas mazmorras de los pisos bajos y las originales celdas de madera, el camastro de los presos y un largo etcétera.

Los herederos del artista han habilitado una segunda torre como Museo Zuloaga donde se exponen de forma rotatoria obras del pintor y en ocasiones algunas otras obras del patrimonio familiar como un “Cristo” del Greco, un retrato de “La Condesa de Baena” de Goya y algún bodegón flamenco del siglo XVII. El Museo, el patio de armas y el aljibe se pueden visitar en grupos guiados de miércoles a domingo, los días laborales visitas concertadas por teléfono 921 509 825. Actualmente se ha inaugurado un Museo Taurino «Ignacio Zuloaga», instalado en una sala de la hostelería Zuloaga, que muestra auténticas reliquias del pintor eibarrés.

Puerta o Arco de la Villa: Es la única puerta de acceso al municipio. Portones de álamo negro. Arco con dibujo de ladrillo mudéjar. En la parte superior central, escudo del Señorío de Velasco. En las paredes, a ambos lados de la puerta, esgrafiado.

La Calle Real: Nunca cambio su nombre. Es evidentemente la espina dorsal del pueblo. Conduce hasta la Plaza Mayor y desde allí la calle Mayor apura hasta el castillo. Los edificios más notables están en esta “milla dorada”; enseguida llama la atención una casa con balcón de esquina: es la llamada casa de Pilatos, un caserón del siglo XVI que perteneció a la familia Ladrón de Guevara.

Enfrente, obligando a la calle Real a hacer un quiebro, se asienta otra de las casas pedrazanas con más sabor cuyo último de sus tres pisos es un entramado de madera y ladrillo característico del medievo. En el último tramo antes de llegar a la Plaza Mayor y en su lado impar se hallan los escudos de los Pérex, de los Salcedo, de los Velasco y Ladrón de Guevara, familias que lo ocuparon a comienzos del siglo XVIII.

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