lunes, abril 15, 2024

Tesla planea despedir a más del 10% de su plantilla

El fabricante de coches estadounidense Tesla planea despedir al 10% de su plantilla mundial, según ha adelantado este lunes el medio estadounidense Electreck, que...
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El cambio de paradigma que se avecina.

En los últimos cinco años, el continente europeo viene padeciendo los estragos de veranos cada vez más inusuales con temperaturas que dejan nuevos récords.

          Este año, según  la Organización de Naciones Unidas (ONU), julio ha sido el más caluroso de toda la historia de la humanidad lo que a su juicio inaugura “la era de la ebullición global”.

          Las consecuencias son trágicas advierte el titular de Naciones Unidas, António Guterres, no solo por los monzones que afectan a miles de niños en las zonas más vulnerables; también por todas las familias que deben escapar de las llamas  y por los trabajadores que caen colapsados ante tales temperaturas.

          El clima en Europa se ha transformado radicalmente y de forma acuciosa, la mitad de los países del continente han estado buena parte de julio a 40 grados centígrados y la otra parte, la más nórdica, sobre de los 25 grados centígrados.

La Cuenca del Mediterráneo lleva tiempo convertida en una pesadilla estival: desde Grecia, Italia hasta, Argelia y Túnez pero tampoco han quedado indemnes Francia, ni España, mucho menos Portugal de las sequías, la desertificación, los incendios porque la bomba térmica provoca un círculo vicioso de destrucción.

En el último mes, Grecia ha resentido más de 600 incendios que ha costado mucho extinguir porque tiene temperaturas superiores a los 45 grados centígrados.

La situación de emergencia por los incendios ha motivado la evacuación de miles de turistas de muchas islas griegas gravemente afectadas por la propia situación.

          Las autoridades helenas reportan que en julio  han ardido un total de 130 mil hectáreas; solo en la isla de Rodas se han quemado 58 mil hectáreas  pero  Corfú, Eubea y el Peloponeso e incluso Atenas han sido pasto de las llamas.

          En Italia, hace unos días, Sicilia registró una temperatura superior a los 47 grados centígrados; la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni,  salió airosa a solicitar ayuda de urgencia a las brigadas  internacionales de bomberos.

También han tenido que sofocarse incendios en Palermo con focos  en la  zona boscosa de Altofonte; en Calabria así como en Puglia; y no se han escapado ni Cerdeña, ni Lombardía.

          España está por el mismo sendero: el fuego ha quemado 47 mil 785 hectáreas, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico ha reconocido que el fuego este verano ha quemado el triple de superficie que el año pasado.

          En el país ibérico, no es solo Madrid con temperaturas de 40 grados es que el sur, en Andalucía, hay ciudades en las que no se puede salir a la calle porque literalmente la gente se cuece al sol: desde Córdoba, hasta Sevilla y la costa malagueña afectadas por el viento africano, el terral o la terrá, como le llaman los lugareños. Hay calles que se ven desiertas porque nadie se atreve a salir de día y hay que aguardar  a que el sol amaine pasadas las nueve de la noche porque los 45 grados con el viento caliente para respirar son insoportables.

A COLACIÓN

El año pasado, de acuerdo con Nature Medicine, más de 61 mil personas en Europa fallecieron por golpes de calor y esta temporada estival podría terminar con cerca de 100 mil fallecidos. El calor mata y no es un bulo. La propia ONU asevera que el calentamiento global inducido por el hombre «causa más de un tercio de las muertes por calor» en el mundo.

Hace unos días en Irán, el gobierno decidió dar dos días de asueto a la población porque el calor extremo rompió la barrera de los 50 grados centígrados en todas las provincias del sur del país persa.

Hace cada vez más calor en varias partes del mundo. Muchos expertos adelantan que el cambio climático terminará transformando los hábitos de las personas que deberán lidiar con días más largos y ardientes; y noches mediterráneas sobre de los treinta grados celsius.

Y cada vez más personas están muriendo por golpes de calor, también está alterándose este paradigma en la salud humana: si de forma usual predominaban los fallecimientos por frío más que por calor en los seres humanos esta tendencia va alterándose año con año.

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