February 24, 2024
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Cuidado con Italia que podría caer en bono basura

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Una posible rebaja de Italia a la categoría de bono basura esta semana sería enormemente simbólica, potencialmente trascendente y muy controvertida. Italia tiene la mayor deuda de toda la Unión Europea en términos absolutos, mientras que en términos de PIB alcanza el 144%. El bajo crecimiento de esta economía y el déficit estructural van a impedir que la deuda caiga por debajo del 140% del PIB en los próximos años, mientras que se prevé que los tipos se mantengan altos (una combinación explosiva). Nadie sabe si Moody’s se atreverá a rebajar la nota de Italia a bono basura, pero sí saben lo que debería pasar atendiendo a los fundamentales. Italia lleva siendo varios años una ‘bomba’ latente en el corazón del euro.

Esta sería una rebaja sin precedentes de una economía del G7 (Grupo de los Siete) como un “riesgo crediticio sustancial”. La agencia Moody’s Investors Service tiene en su mano ‘hacer historia’, aunque sea con una noticia tan preocupante para los mercados como esta. Ahora mismo, la deuda italiana está calificada como Baa3 con una perspectiva negativa. Para ser calificada como bono basura, Moody’s tendría que rebajar la nota de Italia a BBB.

El anuncio del viernes será la primera evaluación desde que la coalición de la primera ministra Giorgia Meloni adoptó una postura fiscal más expansiva en septiembre. Eso luego provocó que el diferencial de rendimiento de los bonos de Italia sobre Alemania -una medida clave de riesgo- se ampliara a 210 puntos básicos por primera vez desde enero.

Con el diferencial nuevamente por debajo de los 190 puntos básicos, los inversores en general no anticipan una rebaja, sobre todo porque los rivales de Moody’s son menos pesimistas sobre el país. Un recorte a bono basura sería un “shock para un mercado ya frágil”, asegura Rohan Khanna, jefe de estrategia de tasas del euro en Barclays. Por ahora, el resto de agencias han mantenido la nota para la deuda italiana.

Los bonos italianos subieron el lunes por la mañana, superando a sus pares alemanes y reduciendo el diferencial entre los rendimientos a 10 años en 3 puntos básicos, hasta los 183 puntos básicos.

Khanna, de Barclays, considera que una rebaja podría impulsar el diferencial nuevamente a 250 puntos básicos, un nivel visto por última vez alrededor de las elecciones anticipadas de 2022 que llevaron a Meloni al poder. Cualquier aumento en el rendimiento podría aumentar la presión sobre los funcionarios del Banco Central Europeo para frenar la agitación.

El Banco Central Europeo (BCE) tendrán que tener el ‘revolver’ cargado por si hay cualquier conato de incendio. La tarea no es sencilla para el banco central, puesto que tendría que usar su escudo de protección (ITP) para la deuda soberana a la vez que reduce su balance.

La misión se complica porque el tamaño de la deuda italiana es muy grande, por lo que mantener las compras de bonos italianos implicaría reducir la tenencia de otros bonos en mayor medida para que el balance del BCE siga adelgazando.

Aunque algunos fondos de pensiones y de inversión podrían excluir la tenencia de bonos basura, los daños en principio serían limitador, puesto que los inversores han tenido tiempo para prepararse. Pero no se puede excluir una reacción sísmica: los analistas de Moody’s saben que la primera rebaja de la calificación de Grecia a basura en 2010 -por parte de la compañía ahora llamada S&P Global Ratings- intensificó la crisis de deuda soberana de Europa.

Foto: Plaza Comercial en Milan.

Foto: Plaza Comercial en Milan.

“No tienen ningún incentivo para seguir rebajando la calificación”, comenta Zsofia Barta, profesora asociada de la Universidad de Albany y coautora de Rating Politics, un libro sobre crédito soberano. “Lo último que quieren las agencias de calificación es una especie de espiral en la que algo asuste al mercado. No quieren ser la causa del problema”.

Lo cierto es que Moody’s tiene razones para rebajar la calificación de la deuda italiana. Esta agencia estableció su rating Baa3 en perspectiva negativa en agosto de 2022, citando a varios riesgos acumulados que no deberían pasar desapercibidos:

1. “Mayores riesgos de que el entorno político impida la implementación de reformas estructurales, incluidas las contenidas en el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia de Italia”.

2. “Mayor riesgo de que los desafíos en el suministro de energía debiliten las perspectivas económicas”.

3. “Riesgos de que las finanzas públicas de Italia se vea aún más debilitada por un crecimiento lento, mayores costes de financiación y una disciplina fiscal potencialmente más débil”.

Moritz Kraemer, que trabajó 17 años en S&P Global Ratings, incluso como director global de calificaciones soberanas, duda que la compañía que solía ser su mayor rival baje del grado de inversión. Moody’s ha programado una posible actualización sobre el país para el viernes.

“No es un panorama halagüeño para Italia en este momento, pero todavía no es una situación en la que se podría pensar en rebajar al grado de bono basura”, asegura Kraemer, que ahora es economista jefe de LBBW en la ciudad de Stuttgart, en el suroeste de Alemania, en una entrevista con Bloomberg. “Realmente no creo que Moody’s lo haga, porque realmente no hay ninguna razón”.

A pesar de ese cambio en el perfil de las finanzas públicas, tanto Fitch Ratings como S&P mantuvieron opiniones estables sobre el país, en un escalón superior a la evaluación Baa3 de Moody’s: solo un paso por encima de la basura, con una perspectiva negativa. Cualquier reducción significaría describir a Italia como un “riesgo crediticio sustancial”. “No puedo explicar cómo terminaron en esta situación”, comenta Kraemer. “Se han metido en un hoyo”.

Esa perspectiva se basa en su experiencia como protagonista clave detrás de escena de la crisis de deuda soberana de Europa a principios de este siglo. No obstante, pese al optimismo de Kraemer, este experto también lanza la advertencia más peligrosa.

“Todos sabemos por experiencia que si uno cae por debajo del escalón del grado de inversión, sucederán cosas”, comenta Kraemer. “Lo vimos con Grecia, por lo que es necesario pensar antes de actuar. Pero Grecia es una cosa, Italia es otra muy distinta, basta con mirar el tamaño de su deuda y su economía”. CH

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