jueves, junio 20, 2024

La internacionalización de las empresas se hunde 13,5%

Amec alerta de que "tenemos menos empresas que exportan, con menos volumen y con más problemas para competir". Reclaman más seguridad jurídica con las...
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EL ENTORNO ECONOMICO Y LAS INVERSIONES

“Nunca dejes que una buena crisis se desperdicie”

Sir Winston Leonard Spencer-Churchill (1874-1965), político, militar, escritor y estadista británico, primer ministro del Reino Unido de 1940 a 1945 durante la Segunda Guerra Mundial, y nuevamente de 1951 a 1955 por parte del Partido Conservador.

La economía mundial se encuentra ante un año de desaceleración y elevado grado de volatilidad. El FMI, que no deja de reflejar cierto optimismo, viene dando un 25% de posibilidades a que la mengua del crédito a nivel mundial deteriore el crecimiento hasta el 2% anual y, que, de producirse de forma simultánea el shock financiero, efectos de segunda ronda y una menor recuperación de China, este crecimiento se redujera al 1%. El Banco Mundial, por su parte, en su último informe del pasado marzo, indica que vamos a asistir entre 2022 y 2030 a un menor incremento de prosperidad, reduciéndose el avance medio del PIB del 2,6% al 2,2%, entre los factores que lo provocan la acusada desaceleración de la inversión mundial, que se reduce a un ritmo de avance del 3,5% tras andar estabilizado en el 7% de media anual en el periodo 2000-2019. En este escenario global, algunos analistas se atreven a pronosticar que, la economía de EEUU ante los riesgos surgidos en sus bancos regionales, se resienta en la segunda parte del 2023, no parece ajeno a ello la bajada por parte de la FED del ritmo de escalada de los tipos oficiales, 0,25%, la última subida.

LUCES LARGAS, FALTA DE VISIBILIDAD

Pero, sobre todo, la falta absoluta de visibilidad que sigue gravitando sobre la crisis energética en el próximo invierno, especialmente cuando la OPEP acaba de recortar de nuevo su producción de crudo, se alarga el desgaste de la guerra en Ucrania y son imprevisibles las consecuencias de la sequía, mayormente en el precio de los alimentos. Tampoco la situación va a ser ajena a la fragmentación geopolítica, el renacimiento de los proteccionismos, el problema de la escasez de crédito, el envejecimiento de la población poniendo en jaque los cimientos del estado del bienestar, el cambio climático y las incógnitas que vislumbra la llegada de la inteligencia artificial, abriendo unos campos donde la previsión se hace a estas alturas, imposible.
Economia GlobalEn EEUU el rendimiento de los bonos del Tesoro a corto plazo es ya superior al de los bonos corporativos, ojo estos últimos activos con riego. Ello, en/por un escenario donde los americanos coquetean de nuevo con el techo de la deuda, ya sobrepasado, que limita la emisión de bonos. A expensas de que el Congreso lo eleve, lo que los republicanos se niegan a hacer si no hay recorte masivo de gastos. Al final, como siempre, no sucederá nada. Todo ello, el contraste, con una inflación 6,4% en el primer trimestre y subyacente del 5,6%, con un crecimiento interanual del PIB del 1,6%, 7 décimas mayor que el cuarto trimestre 2022 que fue del 0,9%. Mientras que el empleo está en el 3,4% aun por debajo de unas previsiones del 3,6%. Difícil, a pesar de los agoreros y de la crisis de los bancos regionales, que los americanos pinchen en el segundo semestre como según indicábamos preconicen algunas voces, otra cosa que se atempere su crecimiento. En el caso de la eurozona, con un débil crecimiento, 0,1%, sin embargo, muestra cierta resiliencia con la relajación de los precios energéticos, la contención de los costes laborales y las expectativas que suele abrir el periodo estival. Lo que, desde luego, parece evidente que Washington y Fráncfort comienzan a encarar un fin de ciclo de subidas de tipos ante el endurecimiento en la concesión de créditos y las turbulencias financieras.

NUESTRA ECONOMIA, ANTE UN MES ELECTORAL

Llama la atención por lo que afectan sus economías al mercado español, los datos previstos de crecimiento en el Reino Unido, que está subiendo de nuevo sus tipos oficiales de interés, donde se pronostica un decrecimiento del -0,2%, agravado por una inflación del 10%, de las más altas del continente. En Alemania este crecimiento será un raquítico 0,3%, Francia el 0,7% o Italia en el 0,6%, según últimas previsiones.

El dato de crecimiento de España en el primer trimestre del año es, a primera vista positivo. Después de crecer solo el 0,2% en los tres últimos meses del 2022, el arranque del 0,5% (interanual 3,8%) es alentador, dando a pensar que España puede recuperar, por fin, las cifras del 2019 en los próximos meses (AIReF, confirma que ya se ha conseguido), aunque vamos a ser los últimos dentro de la UE en hacerlo. Por ello, esta fortaleza al inicio del año no deja de esconder debilidades que pueden contrapesar la misma: los datos del consumo se han debilitado como se esperaba por los efectos de la inflación, encarecimiento del crédito, aumento cotizaciones sociales, y la presión fiscal, especialmente el peso de unos impuestos indirectos que recaen sobre insumos que han elevado exageradamente sus precios y que hace que aquellos eleven su recaudación exponencialmente, o el de unos directos que vienen reclamando ser deflactados de una forma congruente, algo que no se produce, todo ello atentando contra una demanda interna que tiene visos de permanecer anestesiada. También la bajada del consumo se extiende a las administraciones y, si bien, en la inversión se nota cierta mejora no se recupera de la bajada sufrida en el último cuarto del año anterior.

A lo que hay que hay que sumar normas, como el caso de la Ley de la vivienda, que redunda en la inseguridad jurídica. Así estamos asistiendo a un conflicto de dimensión internacional, laudos en contra, por la rebaja en su día de las primas de las renovables. Los nuevos impuestos a banca, eléctricas y grandes fortunas, … todo ello creando un clima de inseguridad y de falta de estabilidad en este sentido, que va a afectar a la credibilidad del país en cuanto a destino de inversiones extranjeras. Ante la caída de la demanda, el despertar del primer trimestre hay que achacarlo al auge del turismo y de las exportaciones, todo ello cimentando un superávit exterior, balanza por cuenta corriente, que en los dos primeros meses del año se acerca al 75% del excedente del año 2022. No hay que descartar a lo largo del año lo pernicioso de los efectos de la sequía, que agravara sin remedio la espiral inflacionista al desplomarse la producción agraria, así como el frenazo de la construcción por el encarecimiento de la financiación, y posibles secuelas Ley de vivienda, algo que empieza a notarse, sin descartar la probable subida del precio del gas este invierno por el aumento de la demanda de China.

DEUDA PÚBLICA, EXCESIVA DIMENSIÓN

Sin olvidar el peso de nuestra deuda pública, ha pasado ya el listón de 1.520 miles de millones de euros, la cifra más alta de la serie histórica. Arrojando en febrero un incremento de 30.208 millones de euros respecto al mes anterior (2,03%), cambiando la tendencia de reducción de los dos meses precedentes. Sin olvidar que estamos en la antesala del retorno a las reglas fiscales, apretarse el cinturón. Ahora somos el cuarto país más endeudado de la zona euro, solo superado por Grecia 171,3%, Italia 144,4%, Portugal 113,9%. En cuanto al déficit, nuestro país, gracias al exceso de recaudación parece comportarse mejor en la bajada del mismo: 4,8% actual, cuando la Eurozona se mantiene en el 4,7% y la UE en el 4,5%. Algunos países europeos muestran superávit, el caso de Dinamarca 3,3%, Chipre 2,1% e Irlanda 1,6%. Otro problema en nuestro caso es el déficit de las pensiones y su financiación, dedicamos de forma monográfica el comentario del mes pasado y, donde parche tras parche sigue sin aclararse el futuro del sistema.

El IPC en abril ha sufrido un incremento de seis décimas más que el mes anterior, siendo la tasa interanual del 4,1%, 8 décimas por encima de marzo, debido a la bajada de los precios de la electricidad respecto a los de abril de 2022, con los que se compara. La inflación subyacente que se ha incrementado el 1%, cuando en marzo lo hizo en 0,7%, sin embargo, en tasa interanual del 7,7% se ha pasado al 6,6%. El efecto se repite al comparar con un abril más negativo del año anterior. La lectura no es tan positiva, porque su tasa de crecimiento mensual es superior a la tasa del índice general, lo que sigue manifestando el componente estructural de esta inflación. Con todas esas salvedades, el comparativo con zona euro (6,9%) nos favorece en el índice general con diferencial del 2,8% de menor inflación en nuestro país, pero nos perjudica en el caso de la subyacente, zona euro 5,7% y en nuestro caso 6,6%, luego un 0,9 de mayor inflación subyacente nuestra. La competitividad para el factor exportaciones lo marcan inflación, productividad y costes laborales, factor que se demuestra tan importante para compensar la caída de la demanda interna.

Economia Global La Encuesta de Población Activa del primer trimestre refleja una disminución del número de ocupados de 11.000 personas en el primer trimestre respecto al anterior, de lo que 8.800 personas pertenecen al sector privado y 2.300 al público, demostración clara de cual se viene resintiendo con la política del Gobierno. Tras el incremento de 103.800 desempleados en el trimestre el número de ocupados se sitúa en 20.452.800 personas y el de desempleados en 3.127.800. En relación al mismo al primer trimestre del año anterior, el número de ocupados sube el 1,8% y el de desempleados se ha reducido el 1,48%. Situándose la tasa de paro en el 13,26%, 39 centésimas más que el último cuarto del 2022 (12,87%), pero 0,39 centésimas menos que hace un año (13,65%). Habiendo aumentado la ocupación en el sector servicios (7.800 ocupados más), bajando en el industrial (-11.200 menos), en la agricultura (-5.000) y en la construcción (-2.700). Parece evidente que las expectativas que señalan los índices de confianza empresarial avalan la confianza en el sector servicios para los próximos meses, así como el resentimiento de otros sectores.

EL ENTORNO FAVORECE LA INCERTIDUMBRE

La deuda pública sigue a la espera de que los bancos centrales acaben con la escalada de tipos, tanto la FED como el BCE están dando señales de atemperar las subidas, ambas entidades en su último movimiento se han pronunciado por una subida de 0,25 puntos. Es posible que los americanos pongan fin al “tempering” antes que Europa, a la que le podría quedar posiblemente otras dos subidas, mientras los primeros lo dan por concluido o terminan con otra de la misma cuantía, ya algo testimonial. Este final del proceso revitalizaría la renta fija ante emisiones con rentabilidades más bajas que haría subir los precios de las existentes. Este proceso ya se viene descontando en los últimos meses, centrado los inversores, exclusivamente en duraciones cortas.
Las letras del tesoro están ofreciendo un 3,16% a nueve meses, más que el bono a 5 años que ofrece el 2,96%. Son una inversión sin riesgo, atractivas en términos nominales pero con rentabilidades reales negativas descontada la inflación. Dado que los depósitos bancarios siguen congelados, la vista sigue puesta en los dividendos, aunque hay que tener en cuenta que su rentabilidad no es fija, sino que puede fluctuar en función del desempeño de la empresa y su política de retribución al accionista. En nuestra relación, ver apoyos gráficos, trece cotizadas rentan por dividendo más del 5%, estos son los más indicados para un rentista con visión de largo plazo que admita la volatilidad. Como recordábamos hace unos meses surgen productos con forma de seguros que ofrecen rentabilidades del 3%, es el caso de Zurich que publicita esa rentabilidad garantizada año a año durante tres años. Los bancos que anuncian altas rentabilidades en depósitos a 3, 12 y 36 meses, son los poco conocidos: WiZink (España), Progretto (Italia), Haitong (Portugal) CKV (Bégica)… Llegan en rentabilidades TAE y según el plazo, al 3% e incluso hasta el 4,14%.

ACCIONES Y VIVIENDA

En cuanto a la renta variable, acciones, aunque la apertura de China y los resultados macroeconómicos y empresariales vienen aguantando, los expertos temen -nos remitimos a nuestras consideraciones sobre el segundo semestre del año- que lleguen las decepciones en los próximos meses. Las posiciones cortas, apuestas a la baja, se ceban sobre muchos valores, lo que significa que los gestores creen que la crisis va a ser más profunda y que los mercados parecen demasiado optimistas. Los expoertos recomiendan en España valores como: Amadeus, Iberdrola, Inditex, Naturgy, Redeia, Telefónica y Viscofan, brillando por la solidez de sus balances o por vender servicios necesarios. En Europa apuestan por valores como: Ahold, Bayer, Danone, Enel, Eni, L´Oreal, Sanofi y Kering. Los bancos, a pesar de la crisis de la banca regional americana, seguirán en el foco hasta que se frenen las subidas de tipos. En EEUU las tecnológicas están entre los valores más alcistas con motivos para que sigan la escalada en Bolsa. Lo que no podemos olvidar a estas alturas del año es que, según la estadística histórica, el periodo menos rentable en Bolsa es el que va desde mayo a octubre y el mejor, el que va de noviembre hasta abril. Pero todo esto, mucho ojo, según las circunstancias del entorno.

Por último, la vivienda. Ay! La vivienda. Puede perder su carácter especulativo y de inversión para convertirse en un activo social. La recientemente aprobada Ley de la vivienda tendrá mucha la culpa. Se desalienta como inversión. Uniéndose a ello factores que juegan en su contra como la menor disponibilidad de crédito, la caída del ahorro previsión y la verticalidad en la subida de los tipos de interés. Se empieza a pronosticar, cunde el pesimismo, los pronósticos se dan la vuelta, que el precio de la vivienda baje un 5% en el año, y un 15% lo hagan las transacciones. El propio Banco de España se ha pronunciado negativamente sobre la Ley “… puede generar efectos adversos sobre la oferta de alquiler, tanto en cantidad como en calidad, de modo que, en último término, lejos de lograr un abaratamiento de las viviendas arrendadas, se termine dando lugar a mayores niveles de precios”. Con la nueva norma el trámite de desahucio se puede alargar de media entre uno y tres años. Con el argumento de proteger al inquilino se favorece a los okupas, a quienes, alguien de coña y en twitter asignaba el apelativo de “propietarios discontinuos” parafraseando con sobrada ironía el invento de Yolanda Diaz para reducir las cifras del paro. ¡Oiga, un éxito! ¿no lo cree…?

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