domingo, mayo 26, 2024

El PIB de México creció 1.9% en el primer trimestre

El sector industrial congregado en la actividad secundaria, alcanzó una “recesión técnica”, según expertos de Pantheon Macroeconomics, al registrar un segundo trimestre consecutivo en...
spot_img

De esta categoría

InicioOPINIÓNMARTÍN MARMOLEJO Y MARÍA HORTENSIA MARMOLEJORetos demográficos en la globalización

Retos demográficos en la globalización

Como un efecto del final de la Segunda Guerra Mundial, desde finales de la década de 1940 el proceso de reconstrucción de Europa y de la conversión de una economía de guerra a una de paz estuvo aparejado con un fenómeno muy natural, particularmente en Estados Unidos: explosión demográfica (el famoso baby boom). Al regresar a la fuerza laboral los millones de hombres y mujeres y retomar una vida en paz, lejos de los horrores de la guerra, ocasionó un notable crecimiento en la tasa de natalidad. Dicho fenómeno estuvo vigente por alrededor de un par de décadas.

Los efectos benéficos en la economía fueron múltiples, de alto impacto y, por su naturaleza, duraderos. La demanda de vivienda, de automóviles, y en general de todo tipo de bienes y servicios fue una constante que ocasionó una bonanza económica autosustentable muy sólida y larga. La creciente productividad también fue un factor muy bonancible, producto del auge industrial y tecnológico.

Mantener el ritmo de natalidad de la posguerra era, naturalmente, imposible. Y así fue que el ritmo de natalidad posterior a 1970 no sólo no regresó al nivel previo a la guerra, sino que disminuyó aún más, empezando a registrar nuevos mínimos.
En promedio, los babyboomers se retirarán durante el cuarto trimestre del presente año. No hay manera de sobreestimar el impacto real que dicho evento tendrá en la sociedad y en la economía de Estados Unidos. Demográficamente, es la generación más voluminosa en número. La relativamente baja tasa de reproducción en Estados Unidos durante las décadas posteriores al baby boom ha provocado un desbalance demográfico potencialmente muy oneroso para la economía y el bienestar de la sociedad estadounidense, y del resto del mundo por los efectos dominó de una economía global altamente integrada. En resumen, no hay suficiente población que reemplace a los babyboomers, conforme se van retirando. De hecho, las estadísticas laborales recientes claramente confirman esta brecha.

Cálculos recientes de firmas de investigación muy serias señalan que el costo de capital en Estados Unidos se va a incrementar aproximadamente en cinco tantos más de enero del 2022 a diciembre del año en curso, principalmente por el efecto demográfico del retiro del gran grueso de los babyboomers dada la capacidad tan limitada de reemplazo. La tirantez actual del mercado laboral en Estados Unidos en su mayor parte es un efecto de este cambio demográfico tan sustancial y relativamente tan poco difundido.

Desafortunadamente, el enorme problema demográfico y económico que nos ocupa coincide (no por casualidad) con un fenómeno similar en el resto del mundo, especialmente en los países más desarrollados, si bien no necesariamente tan pronunciado como es el caso de Estados Unidos.

Canadá es tal vez el único país en el mundo que ha atendido con un buen grado de éxito este fenómeno combatiendo el shock demográfico vía una muy inteligente política migratoria y hospitalaria. China y Japón están en el extremo opuesto, con uno de los retos demográficos más severos, simultáneo con una política migratoria mucho muy cerrada. La India tiene enfrente una tendencia demográfica todavía muy manejable, por algunas décadas, antes de enfrentar la crisis aquí comentada.
La historia señala que Estados Unidos es una nación de inmigrantes. Desafortunadamente, durante las décadas recientes se han desarrollado una serie de tendencias xenófobas muy peligrosas que ciertamente son un foco rojo. Una política liberal, inteligente de inmigración de personas calificadas (por edad y antecedentes académicos y/o laborales como la canadiense) sin duda sería de enorme utilidad. Sin embargo, el actual entorno político y social en ese país está en verdad muy lejano a ello.
Si bien políticas migratorias flexibles e inteligentes no son una panacea y por lo mismo no necesariamente resolverán de fondo el problema demográfico, si son una solución cuando menos parcial al gran reto señalado. ¿Evolucionarán los sistemas políticos y sociales en el mundo con la rapidez y profundidad necesarias para enfrentar ese gran reto demográfico con razonable solvencia y efectividad?

El Caso del Onshoring

La invasión rusa de Ucrania, junto con la creciente hostilidad de China hacia el resto del mundo, y en particular hacia Taiwán, Hong Kong y sus vecinos con los que comparte aguas territoriales en el mar, ha puesto de manifiesto el enorme riesgo existente en confiar en regímenes autoritarios y dictatoriales como socios. Ese riesgo geopolítico tan grande ciertamente no compensa las frecuentes sustanciales ventajas económicas. En consecuencia, dicha situación ha provocado un replanteamiento de muchos temas geopolíticos, particularmente en la cadena de suministros.

La prioridad ahora para las economías occidentales que invirtieron fuertemente en China como fuente de suministros es alejarse al máximo posible del offshoring (especialmente en dicho país), sustituyéndolo por onshoring, es decir producción en el propio país de origen del capital. Desde otro ángulo, más que just-in-time, ahora la prioridad es just-in-case, es decir privilegiar confiabilidad sobre eficiencias máximas (y costos menores). Este proceso de reconversión es costoso, y de implementación relativamente larga. Un efecto inmediato del onshoring al elevarse los costos, es presión inflacionaria estructural, del tipo muy difícil de combatir vía alza de tasas de interés: un caso similar al del déficit demográfico del apartado anterior.
Desde luego, el perjuicio de la reconversión en curso para las economías china y rusa es enorme. En el caso de Rusia es catastrófico, y en el caso de China es también un problema muy grande, probablemente rayando así mismo en catastrófico.

Venturosamente, dada su cercanía y (relativa) estabilidad política, México es considerado por la mayor parte del capital extranjero como terreno amistoso y confiable y, por lo mismo, un destino aceptable como estrategia de onshoring para el mercado de Estados Unidos. Este factor tan poderoso explica el auge reciente de la inversión extranjera directa en nuestro país. Dentro de un mundo tan convulso y en medio de una muy fuerte recomposición es realmente una gran oportunidad. CH

Articulo de la semana

Los fondos europeos, nebulosa en su seguimiento

“Nos hemos vuelto todos locos. Pensar que se pueden emplear estas cantidades tan enormes en el corto plazo no es realista. Se exageró todo,...

Entrevista exclusiva