martes, junio 18, 2024

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InicioARTÍCULO DE LA SEMANAAlemania gripado el motor de Europa

Alemania gripado el motor de Europa

El autor es presidente de Honor de ESESA; presidente Ejecutivo de la Fundación Manuel Alcántara; presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas; vicedecano del Ilustre Colegio de Economistas de Málaga; miembro del Consejo Andaluz y del General de Colegios de Economistas y patrono de la Fundación Thyssen de Málaga en representación de la propiedad de la colección

“El país pasa por una depresión mental, sí. Lo vemos en cada indicador que se publica. La desconfianza ante el futuro va a veces mucho más allá de lo razonable. Los alemanes nos movemos entre los extremos: hay periodos en los que pecamos de arrogancia, creyendo que hacemos las cosas mejor que nadie, pero luego el péndulo se mueve y lo vemos todo negro. La realidad debe andar en algún punto intermedio”

Marcel Fratzscher, presidente del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW)

La borrasca hace tiempo que llega del este. El espesor de lo nublado, el ceniciento y obscuro escenario que, como una hidra, aquel monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala y aliento venenoso de la que Hércules diera cuenta en el segundo de sus doce trabajos, extiende sus cientos de cabezas por la geografía de un continente anciano, donde el norte comienza a dar muestras de agotamiento, mientras que aquel sur vituperado de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) ofrece signos vitalistas que se traducen en su mayor crecimiento. La paradoja está servida.

ASOMADA A LA RECESION

La tendencia negativa se centra en una Alemania enfrentada a la recesión, con un consumo y demanda interna en caída libre, así como las exportaciones, su nutriente   natural. Tendencia que afecta también a Austria y Países Bajos. Amenazando con extenderse a Bélgica, Luxemburgo y algunos países escandinavos. Por el contrario, los periféricos vienen superando desde la pandemia al país teutón en más de cinco puntos de media en crecimiento: así en el 2023 el promedio del PIB de España, Portugal y Grecia ha sido superior al 2%. Mientras que Alemania se contrajo un 0,3%, Austria retrocedía un 0,75% y Países Bajos apenas crecía un escuálido 0,09%. El conjunto de la eurozona avanzó un 0,4%. En estas diferencias encontramos clave al sector exterior, donde Alemania y el norte dependen mucho de Asia, mientras que el sur vende, sobre todo, a los propios países comunitarios entre ellos la propia Alemania.

El país teutón viene padeciendo el colapso de la cadena de suministros, se le ha cerrado el grifo de la energía rusa de coste tan reducido, a lo que se unen los problemas actuales de la economía china, sumida en una crisis inmobiliaria sin precedentes y pagando el peaje de un debilitamiento de su comercio exterior, la salida de su gran fabrica, ante el menor crecimiento mundial. En el caso alemán, sin contar con el hecho de la renacida inflación, pánico a la misma en este país, y los altos interés que está marcando la política del BCE, que aumentan los costes financieros de las empresas, el caso de la prefinanciación de sus exportaciones, ahogando su productividad y poniendo piedras en el camino de la salida de sus productos.

AMAINÓ EL VIENTO DE COLA

La realidad es que Berlín ya no tira del resto de los socios, aquel benigno viento de cola, sino que los arrastra. La evolución de su PIB desde 2017=base 100, ha sido de 102,9% el más bajo de las economías que se contemplan en el apoyo gráfico, donde España lo hace en un 108,1 % y encabeza la relación Irlanda con el más alto del 150,7%. En el último trimestre 2023 lo hacía un –0,5% y en base anual -0,3%, un cierre del año en negativo. En el primer trimestre del 2024 ha crecido 0,2%, pero en base anual sigue en negativo, mientras la zona euro lo hace el 0,3%. Por otra parte, los datos de inflación 2,4%, Déficit -1,5%, y deuda 63,7% son desconocidos para la otrora economía más fuerte de la zona europea. A medio y largo plazo, existe preocupación por la demografía y la carencia de mano de obra. Además de que son patentes la falta de inversión en infraestructuras (anticuadas), sanidad e, incluso, digitalización. El FMI ha vuelto a bajar su previsión de cierre para el 2024 hasta un raquítico 0,2%, cuando el conjunto de Europa cuenta con estimación del 1% y dentro de ella sus periféricos se acercan al 2%.

Su debilidad económica se centra en la industria, que ha caído en términos de producción en los últimos cinco años un 12%, desde máximos. Algo que no encuentra otra causa que el debilitamiento de su sector automovilístico, afrontando la feroz competencia en su propio terreno. Estas importaciones en Europa de vehículos chinos aumentaron un 37% en el 2023, algo que continúa creciendo. Pero, no todo es pesimismo, la aportación de la industria alemana a su PIB, solo ha caído un 5% en los últimos siete años, y el país sigue manteniendo una cuota del 7% de todas las exportaciones mundiales, por lo que parece intacta su fuerza competitiva. Otros factores que infunden esperanzas es un a tasa de paro mínima del 3,2%, y la de ahorro cercana al 12% de la renta disponible de los hogares, siendo casi un 2,5% superior a la previa a la pandemia.

ATRÁS EL OXÍMORON DE LA AUSTERIDAD  

De golpe los problemas se le han acumulado al país lider de los exigentes halcones de la ortodoxia, junto a Alemania, Países Bajos y Finlandia, el triunvirato frugal, como sabemos obsesionado con el rigor fiscal, y donde la deuda ha sido vista siempre como el peor de los males. Por otra parte, externamente los conflictos de Ucrania y Gaza impactan sobre las buenas relaciones con Rusia (gas y petróleo baratos) así como afectan a la amistad con Israel. A lo que se une el riego de una victoria de Trump, mirando en seguridad hacia fuera de Europa, o las de la propia China atravesando problemas internos, hasta ahora comprador masivo de su producción. Por ello este año, como indicábamos, cuando el crecimiento de Europa se acerque al 1%, puede que Alemania siga en un raquítico 0,1% o 0,2%.

Mientras tanto la Europa de los llamados PIGS (vituperados como cerdos por sus iniciales en inglés): Portugal (con superávit presupuestario), Italia, Grecia y España, a los que se le puede añadir otro periférico norteño de adopción: Irlanda. Son los que actualmente crecen a mayor ritmo, curiosamente por ahora sin la ayuda del gripado motor alemán. De esta forma se ha recuperado la senda de un proceso de convergencia, a través de la expansión fiscal y monetaria tras la pandemia. Y de dos mecanismos: la apelación al endeudamiento; nacional y europeo; y la nueva estrategia de cohesión inherente a ambos. Aquel oxímoron de la austeridad expansiva, que tanto daño hizo, quedó atrás hace tiempo, dibujando una realidad radicalmente distinta. De hecho, la inversión pública espoleada por los fondos de recuperación, mucho más generosos con el Sur vapuleado por la pandemia, y por la supresión de las reglas fiscales. Pero no solo por el rebote del turismo y de los fondos de recuperación: también por las políticas económicas.

PÉRDIDA DE CONFIANZA EN LOS POLITICOS

Tampoco está ayudando al país germano el factor político, con un gobierno que forman   tres partidos: liberales, verdes y socialdemócratas, con malas perspectivas electorales y que continuamente están enfrentados en temas de calado. Un tripartito que nació llevando bajo el brazo un plan para modernizar el país, paro cuya base ya no existe por el brutal encarecimiento de la energía y parón de la economía. La coalición de gobierno en Berlín se enfrenta a un panorama sombrío: desde su elección, en 2021, su apoyo ha caído de un 52% a un 33 %, según sondeos. Mientras que, el canciller Olaf Scholz pierde alarmantemente popularidad y respaldo del electorado.

La crisis es económica y política, pero, además de valores, habiendo cundido el desánimo y la falta de confianza en una sociedad que en el pasado y tras recuperar las consecuencias desastrosas de las dos grandes guerras se mostrara orgullosa y fuerte para contribuir en mayor proporción a la construcción de la Europa unida. Parece evidente, la labor de liderazgo no solo en su país, sino también en Europa de Angela Merkel durante tantos años, ha dejado una estela y sensación de orfandad difícil de reemplazar.

CRECIMIENTO DE ESPAÑA, PRIMER TRIMESTRE

La economía española que cerró el último trimestre del año con un crecimiento del 0,5%, sigue con su inesperado dinamismo y superando todas las previsiones, con un avance del PIB en el primer cuarto del año del 0,7%, frente a un promedio del 0,2% en la zona euro. El sector turístico, Semana Santa dentro del trimestre ha sido señalado como tractor de este crecimiento, pero la pujanza está impulsada también, algo excelente, por la industria con las telecomunicaciones o la farmacéutica, sectores a los que se les sigue atribuyendo proyección a lo largo del año. El buen comportamiento de las exportaciones (2,4%), la atonía de las importaciones (1,1%), en su caso restan actividad, completan junto con el buen comportamiento del consumo de los hogares (0,3%) y la inversión (1,3%), un buen trimestre. Donde por el lado de la oferta todos los grandes sectores presentaban tasas positivas en términos interanuales: industria 2,3%, construcción 3,6% y servicios 2,6%. Ello hace suponer, con una temporada turística que se espera muy fuerte, que el año se cierre por encima del 2% de crecimiento. Sin embargo, los datos de empleo del trimestre (140.000 ocupados menos) y la productividad sigue siendo uno de nuestros hándicaps, junto al ascenso desbocado de la deuda pública en cifras absolutas y el problema irresuelto de las pensiones, que traerá cola.

ANDALUCIA, POR EL BUEN CAMINO

En el caso de Andalucía, el PIB correspondiente a este primer trimestre 2024 registra una variación positiva del 0,9%, un 0,2% por encima del crecimiento nacional, lo que supone un crecimiento anual del 2,3%. En tasas de crecimiento intertrimestral sectores como Agricultura, ganadería y pesca lo hacen en un 6,5%; Industria 3,9%, comercio transporte y hostelería 3,9%. En nuestro caso, la gran amenaza sigue siendo la sequía, cuatro gotas caídas no arreglan el año, es un problema estructural, de resolverse con diligencia podría conllevar, en el mejor de los casos, que Andalucía se acercase en crecimiento al 2,5% a finales del ejercicio. Por lo pronto sus cifras son excelentes y, superan las de España, un diferencial que permite adelantar lecturas positivas.

Pero nuestros políticos, debían de tener las miras puestas en lo que viene siendo unos otoños muy secos, de forma que estos meses de verano deben ser de soluciones de urgencia, mientras se van diseñando y abordado las estructurales que necesita el problema. A todo esto, como siempre en avanzadilla, Estepona, su diligente alcalde y Ayuntamiento, anuncia la instalación de una desaladora que cubra las necesidades del municipio y entre en funcionamiento en el año, pensando en el peor escenario de pluviosidad en otoño e invierno. Nunca algo más necesario ¡Qué cunda el ejemplo! Por la cuenta que nos trae, añadiría.

INVERSIONES EN UN ENTORNO COMPLEJO

Los mercados vienen conteniendo el aliento, ante la subida del oro y el dólar, exponentes de refugios en épocas de entornos geopolíticos complicados, como al que asistimos. El metal amarillo sigue rompiendo récords por encima de los 2.400 dólares, los analistas creen que aún le queda recorrido al alza, por el entorno comentado y por las bajadas e los tipos de interés.

RENTA FIJA

Los pagarés, letras, bonos y obligaciones vienen aumentando su rentabilidad, por encima del 3,30% letras y bonos, algo excelente para los que compren a término, los que no se desprenden de ellos hasta el vencimiento. Pero la ganancia del precio del bono se producirá cuando los bancos centrales vuelvan a bajar el precio del dinero (BCE, se espera bajada 0,25% en junio) y el bono se encarezca al ajustarse a las nuevas rentabilidades. Se esperaba una ganancia fruto de la rebaja de tipos, en la renta fija a largo plazo en 2023 y no llegó. Algo que no ha mejorado en el 2024, ya que en este primer trimestre del año los inversores en bonos acumulan una pérdida del 3,1%. Así la rentabilidad del bono a 10 años de España era del 3,13% al cierre del 2023 y ahora está en el 3,32%, provocando una merma de valor. En el caso de EEUU la fortaleza de su crecimiento y las buenas cifras de empleo han ido enfriando una rápida bajada de tipos, por lo que las medidas que tomen la FED y el BCE pueden ser asimétricas en un principio.

BOLSA

En el caso de las acciones, las bolsas han comenzado con paso firme el ejercicio. Anotándose los índices europeos ganancias de entre el 5% y un 15% desde el inicio del año. En Wall Street la cosa está más tranquila, y el Dow Jones gana menos del 3%, cotizando no muy lejos de los máximos históricos que marcó el pasado 28 de marzo. En nuestro mercado la opa de BBVA sobre Sabadell está añadiendo fuelle a la banca española que es desde 2023 el sector estrella en la Bolsa. Sube en lo que va de año más del 26% de media y cuenta con fuerza para tener aún recorrido por encima del 10%. Siendo BBVA, Caixa Bank y Santander los favoritos. Sin olvidar que la rentabilidad por dividendos la encabezan el 8,80% de CaixaBank, 7,78% de Unicaja, o el 6,70% de Bankinter. Entre los bancos europeos siguen como más recomendados: UniCredit e Intesa San Paolo. En el maremoto de las renovables, Acciona Energia es la favorita para invertir. También Audax Renovables, Ecoener, Grenergy o Soltec, todas muy castigadas en lo que va de año, pero se espera que con la bajada de tipos se reactiven sus valoraciones. En otros sectores y en nuestro Ibex: Logista. Arcelor y Sacyr. En el Dax alemán: RWE, Vivendi destaca en el Cac francés, Smurfit Kappa en el Ftse británico y Amazon sigue brillando en el Dow Jones.

VIVIENDA

La vivienda continúa su escalada en precios, siendo un problema social muy grave y preocupante, convirtiéndose también en un lastre para la movilidad laboral y, lo que es peor para el futuro de nuestro crecimiento. Tanto precio de la vivienda como de alquiler continúan disparados, sobre todo en grandes urbes, las llamadas tensionadas. La legislación impuesta contra la que se levantaron tantas voces, se demuestra equivocada y la falta de oferta, con su primer escoyo en la carenciade suelo, se vive como el problema principal, por otra parte, como se puede suponer, de muy lenta solución. Con datos recientes de marzo, las compraventas han caído un 19,3% a nivel nacional (-26,6% en Andalucía) opacando el repunte del 5,8% en febrero que rompía con una racha de doce meses consecutivos de descensos. ¿Causas?: Escasez de oferta, altos precios de compra, tipos de interés de las hipotecas elevados…

Contamos con un déficit de más de 600.000 viviendas y solo entre el 10 y15% se viene reponiendo en la actualidad. Para Andalucía son elocuentes los datos del gráfico que se acompaña, donde el precio de la vivienda aumenta el 15,5% en Málaga, un 10,2% en Cádiz o un 8,44% en Huelva. Llamativo los 2.807 euros/precio-m2 de Cádiz. No quedándole a la zaga el resto de provincias. Parece claro que con estos incrementos la vivienda sigue siendo atractivo principal para inversores, pero, lejana e inaccesible para el que debiera ser comprador natural, aún más para el segmento joven, absolutamente excluido en la actualidad de este mercado.

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