viernes, abril 19, 2024

China mantiene el pulso con la UE

En diciembre del año pasado, en Beijing, los dirigentes de la UE se reunieron con el presidente Jinping (hacía cuatro años que no se...
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Las tensiones internacionales eclipsan la cumbre del G20

En Nueva Delhi se ha celebrado una cumbre del G20 sin Xi Jinping y hace unos días, la reunión de los BRICS en Sudáfrica, no contó con  la presencia de Vladimir Putin que también fue otro de los ausentes del encuentro en India. Las constantes tensiones  internacionales están dinamitando los eventos multilaterales  que propician que los líderes mundiales se vean, hablen entre ellos y acuerden desde reuniones bilaterales o visitas de Estado, hasta la extensión de redes de cooperación y de negocios. 

China y Rusia ambos culpan a Estados Unidos de llevar a cabo una actitud hostil contra ellos; la guerra de aranceles y las tensiones entre las industrias productoras de chips chinas y las políticas de protección industrial norteamericana llevan tiempo ardiendo mientras la invasión de Rusia a Ucrania ha desatado la mayor ola de sanciones y vetos contra un país invasor por parte de un amplio bloque de países liderados por la Unión Americana.

Previo a la reunión en India del cónclave del G20,  tanto Rusia como Arabia Saudita, dos de los principales productores y exportadores de petróleo del mundo dieron a conocer una serie de recortes adicionales al suministro de petróleo que realizan en el mercado internacional.

El Brent utilizado  como referencia para fijar el precio de más de tres cuartas partes del petróleo comercializado en el mundo lleva subiendo desde finales de junio, después de que Riad dio a conocer sus recortes en la producción  de crudo.  La semana pasada superó los  noventa dólares por barril.

Los precios del petróleo  han vuelto a presionarse a la alza,  tras el anuncio de Rusia y de Arabia Saudita, de que entre ambos dejaran de suministrar un total de 1.3 millones de barriles diarios por lo menos hasta diciembre próximo.

El West Texas que también se utiliza de referencia  para el mercado estadunidense se ha disparado por encima de los 87.14 dólares por barril y podría llegar a los noventa dólares por barril.

La decisión de Riad de extender su recorte voluntario de 1 millón de barriles por día será revisada mensualmente porque su intención es profundizar y alargar los recortes.

Por su parte, el viceprimer ministro, Alexander Novak, declaró que Rusia  otra vez se ha unido a Arabia Saudita,  para prolongar los recortes del crudo ruso también hasta final de año, con 300 mil barriles por día menos. Rusia pretende cortar las exportaciones de petróleo en 500 mil barriles de petróleo por día  por lo menos hasta  finales del próximo año.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Arabia Saudita necesita que el crudo Brent se negocie a  81  dólares por barril para equilibrar su presupuesto. La monarquía absolutista saudí que gobierna en Riad ha vuelto a caer en un déficit presupuestario este año después de reportar un superávit en 2022 por primera vez en casi una década.

El estado del Golfo anunció por primera vez su recorte de 1 millón de barriles después de una reunión en junio entre miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Rusia y otros productores más pequeños.

Recientemente, el FMI manifestó cierta ilusión en las perspectivas económicas, tras reajustar sus estimaciones de PIB mundial para este año: con base al desempeño de los últimos meses, el crecimiento global podría cerrar este año con un PIB del 3%, una mejora de 0.2 puntos porcentuales, respecto de sus estimaciones de abril.

Sin embargo, si el precio del petróleo se mantiene  en una racha alcista, el impacto en la producción industrial y manufacturera así como en la industria de la construcción y del transporte se hará notar.

Unos días antes de la reunión del G20, los datos de la encuesta de fábricas chinas evidenciaron un  modesto crecimiento en la actividad en la segunda economía más grande del mundo el mes pasado, con algunas empresas recortando personal debido a que las ventas fueron más débiles de lo esperado.

Con las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), Reino Unido, Australia, Corea del Sur, Canadá, Japón y otros países a Rusia por su invasión y el veto de la UE a las compras de gas y de petróleo ruso, tanto China como India, se han convertido en los mayores compradores del crudo ruso en 2022.

Las importaciones chinas de petróleo crudo ruso se dispararon un 8% en 2022, el equivalente a 1.72 millones de barriles por día, según datos de aduanas chinas, convirtiendo a Rusia en el segundo mayor proveedor del gigante asiático oriental.

Kpler, una firma de análisis del mercado de materias primas, ha estimado que China importará unos 5.62 millones de barriles de petróleo diarios, en febrero, superando el máximo histórico anterior.

“Las importaciones chinas de gas ruso y de gas natural licuado en 2022 se dispararon 2.6 veces y 2.4 veces, respectivamente. Mientras tanto, las importaciones chinas de carbón ruso el año pasado aumentaron un 20%  a 68.06 millones de toneladas”, de acuerdo con Kpler.

A su vez, India se ha convertido en el mayor cliente de petróleo ruso, importó en enero un récord de 1.4 millones de barriles de petróleo por día un aumento de más del 9%  desde el año pasado.

A China, India pero también a Turquía, el Kremlin estaría vendiéndoles petróleo y gas  a precios preferenciales desde el año pasado y países como Pakistán y Bangladesh estarían interesados en el mismo trato preferencial a cambio de comprarle más crudo y gas a Rusia.

Gavin Thompson, vicepresidente de Energía en Asia Pacífica de Wook Mckenzie señala que el petróleo y el gas que los europeos han dejado de comprar a las empresas rusas están bombeándose a Asia.

Una cuestionada ausencia

Si bien el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, se negó a responder la razón detrás de la decisión de Xi Jinping de faltar a la reunión del G20, está a la vista que las relaciones entre China e India no están en su mejor momento, debido a las constantes disputas  fronterizas que sostienen, como un pulso, en el tiempo.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, declaró que estaba «decepcionado» de que Xi planeara saltarse la Cumbre del G20. «Estoy decepcionado … pero voy a verlo», dijo Biden a los periodistas sin decir cuándo podría tener lugar una reunión con Xi.

¿Cuáles son las razones para que Jinping no fuese a la reunión del G20? Los medios internacionales como el Hindustan Times, Reuters and The Guardian  señalan que hay una combinación de razones: 1) Beijing publicó recientemente un llamado «mapa estándar» que establece el reclamo territorial sobre Arunachal Pradesh, Aksai Chin, así como Taiwán y el Mar del Sur de China. China publica el mapa estándar cada año, pero es la primera vez que India ha presentado una fuerte protesta por los problemas del mapa, rechazando las afirmaciones de la nación comunista. El momento de la publicación del mapa fue un poco sorprendente, ya que se produjo pocos días antes de la Cumbre del G20.

En la recién concluida Cumbre BRICS en Johannesburgo, el primer ministro Narendra Modi sostuvo una breve interacción con Xi en la que expresó su grave preocupación por la situación a lo largo de la Línea de Control Real de su frontera con China.

Las relaciones entre China e India son ríspidas  por el control de la frontera: hace tres años, las tensiones resultaron en un enfrentamiento en la región de Ladakh que mató a 20 soldados indios. Se convirtió en un enfrentamiento de larga duración en la escarpada zona montañosa, donde cada lado tiene desplegado a decenas de miles de militares con artillería, tanques y aviones de combate.

Wen-Ti Sung, politólogo de la Universidad Nacional de Australia, opina que el hecho de que Jinping no acuda a la reunión del G20, justo después de asistir a la cumbre de los BRICS,  es señal de que el mandatario chino  está convencido  de  que “Oriente está subiendo y Occidente está decayendo” y es también una clara muestra de solidaridad con Putin.

Alfred Wu, profesor asociado de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew de la Universidad Nacional de Singapur, señala que la actitud de Jinping busca imponer ante todo su propia agenda internacional. “Quien lo quiera ver que lo visite en Beijing”.

India quiere el liderazgo

Los líderes de los países más ricos y poderosos del mundo se han reunido en Nueva Delhi, bajo el formato del G20 en él convergen los países más desarrollados con un grupo de países de los llamados emergentes pero con un potencial económico considerable.

Este foro desempeña un papel relevante en la configuración  y el fortalecimiento de la arquitectura y la gobernanza mundial en todas las principales cuestiones económicas internacionales.

El bloque representa actualmente el 80% del PIB  mundial y el 75% del comercio internacional. Sus miembros incluyen  a: Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea.

Para India ha sido la primera vez en realizar dicho encuentro,  bajo el tema Vasudhaiva Kutumbakam, que se traduce como El mundo es una familia; un punto  fundamental para un país que persigue las parejas homosexuales.

El primer ministro, Narendra Modi, ha sido muy criticado por camuflar  los grandes problemas de miseria y de marginación de un país que es ya el más poblado del mundo. Los barrios marginales y las viviendas no oficiales  fueron desmantelados y unos 300 mil vendedores ambulantes desalojados de la capital para evitar que la prensa internacional les prestase atención.

Realizar la reunión del G20 ha sido como una plataforma para la India de Modi: el primer ministro está obsesionado en mostrar a su país como una potencia mundial en crecimiento aunque es uno de los más desiguales del mundo social y económicamente hablando.

 «Durante demasiado tiempo, India fue vista como un país de mil millones de estómagos hambrientos. Ahora son más de mil millones de mentes aspiracionales y dos mil millones de manos expertas”, declaró a la prensa de su país previo a la inauguración del G20.

Muchos han especulado que la decisión de India de aplazar su presidencia del G20 hasta 2023 se hizo para garantizar que coincidiera con el período previo a las elecciones generales del próximo año, en las que Modi y su gobierno del Partido Bharatiya Janata (BJP) buscarán un tercer mandato con la política exterior a la vanguardia de la campaña.

«En las elecciones de 2024, Modi quiere presentarse como un estadista global, como el líder de un país que es respetado y tomado en serio por la comunidad internacional», según  Happymon Jacob, profesor de política exterior en la Universidad Jawaharlal Nehru en Delhi.

Bajo la presidencia de India en el G20, el bloque ha centrado las discusiones en torno a más préstamos a las naciones en desarrollo de instituciones multilaterales; la reforma de la arquitectura de la deuda internacional; las regulaciones sobre criptomonedas y el impacto de las incertidumbres geopolíticas en la seguridad alimentaria y energética.

En lo que va del año, el bloque no ha emitido ninguna declaración conjunta, ya que está profundamente dividido sobre el lenguaje que se refiere a la guerra en Ucrania.

Mientras que Rusia y China están en contra de culpar a Moscú por la guerra en Ucrania, los países occidentales, incluidos Estados Unidos, Francia y Canadá, han buscado una fuerte condena como condición necesaria para una declaración conjunta.

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